Los hipopótamos te la juegan en el Parque Chobe PDF Imprimir E-mail
Botsuana
Un hipopótamo muestra sus fauces a un tímido pajarilloLlegamos al Parque Chobe (Botsuana) y lo primero que hacemos es buscar un hotel. Tenemos la suerte de que encontramos un par de bungalows al borde de una laguna, alquilamos una barca a motor... Un tal Salomón es nuestro guía: vemos jirafas, elefantes, hipopótamos, cocodrilos… muchos animales que en realidad no parecen peligrosos, quizás por la tranquilidad que se respira, sólo el sonido del motor de la barca.

Nos pasamos girando la cabeza de un lado al otro sin perder detalle, me doy cuenta de que nos estamos acercando demasiado a un hipopótamo a todo motor, yo creía que nuestro guía se quería acercar más para que lo viéramos mejor, pero en seguida me percaté de que en realidad no lo había visto...

Bastó un grito de pánico para que el mítico Salomón pegara un brusco giro y evitara esa gran cabeza que sobresalía del lago. ¡Íbamos directos a la cabeza de un hipopótamo! Quizá si Salomón no nos hubiera contado que el hipopótamo es el animal mas peligroso para el hombre, no hubiera reaccionado de esa forma. A pesar de ser herbívoro, si se siente amenazado es capaz de partir por la mitad a cualquier persona con su descomunal boca, dejando las dos mitades para los cocodrilos.
 
Un mapa que ubica la situación del Parque ChobeBajamos del barco y nos adentramos en el parque con un 4X4. Con lo primero que nos encontramos es con una manada de elefantes en medio de la carretera, paramos y esperamos a que crucen. Continuamos, y ya por “caminos” de arena, viendo bichos: impalas, kudus, cebras, una leona cazando springboks, para luego sin éxito reunirse con el león dominante y los cachorros (gran foto de familia. Jorge, algún día te pediré una copia). Parecía que era el día de los leones; después de ver una estampida de cebras nos paramos para fotografiar un árbol lleno de buitres en sus ramas. Curiosa foto pero… ¿qué puede haber cerca?

Un león comiéndose una cebra. Sin duda la más desafortunada de la estampida. La verdad es que no es tonto el león: días después probé la carne de cebra y os juro que no he probado carne igual en mi vida.
Por la noche y después de un horas viendo animales, disfrutábamos de bufé libre en el hotel, que no estaba nada mal, comíamos hasta reventar de todo lo que habíamos visto durante todo el día. Nuestra felicidad era mas que evidente.

Víctor García Montes
Comentarios (0)Add Comment
Escribir comentario
 
 
corto | largo
 

busy