A las pirámides por la puerta de atrás PDF Imprimir E-mail
Egipto
Escrito por David Navarro   
Los vendedores esperan que den acceso al recintoEn los límites cairotas se encuentra la única maravilla del mundo antiguo que sigue en pie: las Pirámides. No estoy muy lejos, o a simple vista eso parece, ya que desde el balcón de mi hotel sobresale la cima de la pirámide de Keops sobre los edificios. El objetivo del día es ver las pirámides y entrar en su interior, pero con el inconveniente que tan sólo venden unas 150 entradas diarias para acceder a la tumba de Keops.

La situación de partida es ideal, estoy en una de las principales avenidas del barrio de Giza, la calle de las Pirámides o también conocida en ámbito local como Al Ahram. Un taxi es la mejor forma de superar los cuatro kilómetros que nos separa. Pero nunca hay que pensar que se tarda cinco minutos en llegar. El tráfico de El Cairo es densísimo, así que hay calcular que puede durar el trayecto entre 20 minutos y media hora. Íbamos seis personas, pero el taxista no suele poner pegas para meter  a tanta gente, eso sí, puede ser bastante incómodo.

Durante el camino, percibí que el conductor empezó a callejear, evitando la avenida principal, que te deja directamente en la puerta del complejo. Nos dejamos llevar y por fin nos deja en la puerta. A media hora de la apertura y no había nadie por allí. Una situación que era muy extraña, dado la cantidad de turistas que acuden aquí diariamente. Había una taquilla por lo menos, y enfrente dos restaurantes internacionales Pizza Hut y el KFC, lo que daban pista a favor. Nos pegamos un madrugón considerable para poder ser unos de los afortunados que entren en la Gran Pirámide, pero todo apuntaba a que habíamos hecho algo mal, ya que muchos detalles no cuadraban, como el que no había aparcamiento para autobuses, algo básico. Tras muchas preguntas y con difícil comunicación llegamos a la conclusión de que los ticket para la pirámide de Keops sólo los vendían en la entrada principal y estábamos en una entrada secundaria dónde afortunadamente no hay ni un turista, sólo los vendedores ambulantes y los trabajadores acceden por aquí.

La Esfinge fue hecha en tiempos de KefrénSe acercó la hora, las ocho en punto. La taquilla abrió y nos indicaron que las entradas para la gran pirámide son en la entrada principal, y aquí sólo vendían entradas para el recinto. Pues entramos de forma agolpada con decenas de vendedores y busca vidas egipcios y uno de mis amigos con el dinero corriendo en misión especial para conseguir los boletos para la tumba de Keops. Así corrió algo más de un kilómetro junto a la Esfinge y las pirámides, haciendo la carrera más monumental de su vida.

Tras muchas preguntas, vueltas y desinformaciones, consiguió las últimas entradas. Objetivo cumplido. Lo bueno de entrar por la puerta de atrás, es que te encuentras el recinto sin nadie. Todo un privilegio. Para el que quiera entrar por aquí que le comente al taxista que le lleve a la puerta de la calle Sharia Abou El Houl o bien con decirle puerta de la Esfinge puede ser suficiente.

David Navarro
Comentarios (1)Add Comment
0
BIEN
enero 11, 2011
Votos: -1
...

Bien....¡¡¡

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