En ‘sept-place’ por la tierra de Kunta Kinte PDF Imprimir E-mail
Gambia
Escrito por David Navarro   
Una calle polvorienta de Basse Santa SuEl interior de Gambia es un territorio que entraña dificultades para el desplazamiento. Me encontraba en su punto más oriental, Basse Santa Su y con no mucho tiempo me proponía ir a ver chimpancés al Parque Nacional del Río Gambia. Una misión difícil, pero no imposible.

El ‘garage’ de Basse estaba a rebosar de gente y vehículos, aunque pocas posibilidades para elegir, concretamente dos: un ‘gelli-gelli’ – algo parecido a un microbús – y un sept-place – un vehículo familiar al que se le incluye una fila de asiento más para que quepan siete pasajeros –. La cuestión es que ambos vehículos iban a Banjul (en el extremo occidental), el primero permite paradas en su trayecto, el segundo es directo sin paradas ni para ir al baño. Así que apostamos por el segundo, pero como no, cobraban precio hasta Banjul, y con un incremento de más del 40% del precio real, por tan sólo la mitad del trayecto.

No fue fácil la decisión, hubo gambianos que estaban indignados por los precios que nos estaban poniendo, y el abuso que suponía. Mientras la cuadrilla del gelli-gelli nos prometían llegar a nuestro destino a un precio más bajo, pero que seguía siendo altísimo. El tiempo pasaba y los cinco pasajeros del sept-place esperaban para a que se llenara con mi presencia y la de mi amigo, ya que los transportes no salen hasta que estén completos. Casi una hora después del circo que se había montado en la estación y con casi medio pueblo observando, salimos dirección a la capital gambiana, con la condición que ese sobrecoste fuera para que nos dejaran en Kuntaur.

Varias horas de viaje a través del interior gambiano por carreteras de arenas nos llevó a Janjangbureh o Georgetown, tras cruzar el río Gambia con un transbordador pequeño que caben un par de vehículos y poco más. Por cierto que esta ciudad fue un chiringuito inglés para el comercio de esclavos, algunos gambianos cobraron fama en la literatura como el mandinga Kunta Kinte, protagonista de la novela Raíces de Alex Haley.  Pasado pocos kilómetros aparece el desvío de Kutour y lo dejamos de lado. La confusión me invade y lo comento con el chófer, así que para en Wussa a unos cinco kilómetros para que nos apeemos. Le explico que eso no es el punto que nos tenía que dejar. Todos los pasajeros insistían que el transporte es directo hasta Banjul y que no se puede pasar por ninguna localidad ajena al recorrido. Así que nos plantamos en el coche diciendo que no nos bajamos hasta que nos lleven a Kuntaur. Con la razón principal que somos los que más habíamos pagado y habiendo dejado claro que nos tenían que dejar en ese destino.

Tras mucha presión y mucha paciencia todos los pasajeros convencieron al conductor para nos llevaran. Según decían nunca habían visto que un sept-place se desviara de la ruta por algún pasajero. Afortunadamente lo conseguimos.

(Continuará)

David Navarro
Comentarios (1)Add Comment
0
oleg
enero 11, 2011
Votos: +1
...

gambia es un país por descubrir. espero que lleguen nuevas historias del lugar

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