El ‘universo pelícano’ de Oiseaux du Djoudj PDF Imprimir E-mail
Senegal
Escrito por David Navarro   
Los pelícanos son los reyes en Oiseaux du DjoudjEl río Senegal hace de frontera natural durante kilómetros entre los países de Mauritania y Senegal. Muy cerca de su desembocadura se encuentra uno de los humedales más importantes del mundo, el Parque Nacional de las Aves del Djoudj conocido Oiseaux du Djoudj en francés.

No es una exageración cuando se habla claramente de que es la tercera reserva ornitológica del planeta, ya que suma más de tres millones de aves de más de 350 distintas especies. La situación estratégica es ideal para todas las aves migratorias, porque lo usan como parada antes o después de atravesar el desierto del Sahara.

Un lugar perfecto para organizar una visita es la cercana ciudad de Saint-Louis. Allí es fácil que desde un hotel te ofrezcan una excursión al parque. Pero sin duda, el hotel de la Poste, llamado así por ser el lugar donde se alojaban los pilotos que llevaban el correo en la época colonial francesa, cuenta con mucha experiencia en el asunto. El trayecto son una hora u hora y media, en Senegal los kilómetros son muy relativos por el estado de muchas carreteras, así que las distancias se mide en unidades de tiempo. El camino transcurre acompañado por un horizonte de arrozales, el panorama es cautivador.

A la llegada al parque se comienza a ver los primeros facoceros, los típicos cerdos salvajes africanos. La sorpresa es que se te acercan de forma más que normal, ya que están acostumbrados a comerse los restos que dejan los turistas que esperan las piraguas en el embarcadero. Allí, cormoranes hacen un buen trabajo como buceadores y siempre salen con un pez en su pico. Mientras los pelícanos observan de cerca a los turistas, igual esperan que les lancen algo para comer. El tamaño del pelícano africano es descomunal, y su número aquí asusta.

Lo que llaman piragua, es una barca amplia con un motor fueraborda. Es imprescindible llevar unos prismáticos para la observación de la fauna. Cantidad de pájaros por todas partes, además de los pelícanos y cormoranes, también se divisan espátulas, martines pescadores,  garzas, garcetas, etc. Con una vista impresionante, el capitán divisó una enorme pitón. La serpiente yacía plácidamente junto a la orilla, “toda una suerte de verla” me decía mi guía. Que por cierto, había perdido la noche anterior los dientes y el móvil, con lo que llegó dos horas más tarde del horario acordado.

Un varano nada por el humedalA través de canales se llega a un islote donde miles y miles de pelicanos se agolpan unos contra otros, la boca se le queda abierta a cualquiera de ver semejante espectáculo. Los gigantes voladores planean por encima del bote y nadan por todas partes. Me sentía en un mundo perdido dónde los únicos seres vivos eran los pelícanos.

Tras el plato fuerte del viaje, nos propusimos ir a la caza de un cocodrilo, pero sin mucho éxito. Cuando todo parecía perdido, por fortuna cogimos a uno infraganti nadando, pero en el momento del acercamiento se sumergió. De regreso, un gran varano atravesaba el canal, durante unos minutos la embarcación se puso en paralelo, a veces hacía gesto como si fuera a subir a bordo. Pero dejamos pronto al reptil en paz, para no causarle estrés. Unos monos patas nos observaban desde un árbol de forma extraña, en un no se sabe quién vigila a quién.

Muy interesante para ser tan sólo una pequeña vuelta de un par de horas por el Parque, la cantidad de vida animal que aporta. Pero merece la pena dedicarle tres días completos para adentrarse más y ver sobre todo la numerosa colonia de flamencos.

David Navarro

Comentarios (0)Add Comment
Escribir comentario
 
 
corto | largo
 

busy