El país Bassari invita a perderse del mundanal ruido PDF Imprimir E-mail
Senegal
Escrito por David Navarro   
El atardecer visto desde Chez GilbertSenegal es un país geográficamente muy plano, dominado por las cuencas de sus tres grandes ríos: el Senegal, el Gambia y el Casamance. Sin embargo, en el este del país, lo que se entiende como parte fronteriza con Guinea, se encuentra una zona montañosa conocida como el País Bassari.

Nos situamos en la región más pobre de la nación, a pesar de contar con minas de oro y hierro. La alegría de este pueblo le imprime un carácter diferenciador con el resto de etnias senegalesas, especialmente referenciado en sus constantes fiestas. Este es un lugar se podría caracterizar por ser perfecto para desconectar de todo. La puerta de entrada es Keudogou, una ciudad relativamente pequeña que sirve como base antes de olvidarse de la civilización. Una polvorienta y zigzagueante carretera de tierra conecta con el principal pueblo bassari, Selémata. A medio camino, una cantera de mármol invita a una pequeña parada. El paisaje se decora con diminutas aldeas construidas con cañizo.

Selémata, no tiene gran cosa, el modesto campament Chez Gilbert es aparentemente el único lugar para alojarse. Sus modestas cabañas cuentan con un barreño de agua para asearse. Para las necesidades fisiológicas hay que acceder al WC común y de puertas abiertas que está a unos 30 metros de la habitación, el propio Gilbert carga el agua de un pozo cercano hasta el aseo para mantener la ‘limpieza’. No es extraño encontrarse una rana por allí. Parece incomodo, pero como dice el anfitrión: “esto es África”.

Unos niños juegan junto al castillo de SelémataLo mejor que se puede hacer aquí, es disfrutar del mundo, de un aire limpio, una buena conversación sobre la diferencia entre la gran ciudad y el país Bassari. Compartir Fuño, una comida hecha a base del cereal del mismo nombre, con los comensales locales es una buena experiencia. Muy agradable es pegarse un paseo para ver como unos aldeanos tienen un vivero de hortalizas y verduras perfectamente cuidado y observar como los niños juegan al fútbol junto un castillo. Sí, un castillo, suena raro en un lugar tan remoto, pero un francés de mente ida, le dio por construirlo, pero lamentablemente no lo pudo terminar, ya que vino su padre a recogerlo para devolverlo a su tierra. Pero su obra queda ahí expuesta y abandonada dando una nota peculiar al entorno que lo rodea.

A escasos kilómetros está Ebarack, una auténtica aldea Bassari. Niños corriendo de arriba abajo, mujeres trabajando en temas de cocina, hombres sesteando bajo unos toldos y un jefe dispuesto a comercializar con sillas artesanas. Las construcciones son de piedra y techo de cañizo, toda una perfecta adaptación a la climatología.

En la noche oscura y silensiosa, el Auberge Walo Bassari se presta para tomar una Gazelle, una auténtica cerveza senegalesa. Además es una buena opción para pernoctar. Con tan poca luz lo mejor es acostarse pronto para levantarse con el sol para empezar un nuevo día.

David Navarro

Comentarios (1)Add Comment
0
Reme
marzo 05, 2013
Votos: +0
...

... dónde encuentro el relato sobre cuba????

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