El Apartheid hecho museo PDF Imprimir E-mail
Sudáfrica

El museo revive la época del ApartheidDurante mi estancia en Sudáfrica, fui mucho de pegármela en un bus nocturno (funcionan bien, pero qué hartura...). El penúltimo lo cogí de vuelta a Johannesburgo. No se puede decir que mi espalda estuviera muy contenta conmigo. Decidí dedicar el día a conocer algo más del régimen del Apartheid, esa costura de sangre impresa aún en la sociedad sudafricana. Tantas etnias diferentes juntas en un terreno trufado de oro y diamantes no podían traer nada bueno.

El Apartheid Museum, ubicado dirección Soweto, te mete en situación: los visitantes entran por puertas separadas en función del color de su piel… como en los viejos tiempos. “Fue una época muy dura. Muchas veces no podías volver a tu casa de la granja porque había disturbios. Y entonces tenías que quedarte a dormir en el trabajo. Muy duro sí; en los coches ni siquiera podíamos ir sentados en paralelo gente de distinto color…”, me cuenta Elías, mi taxista de ocasión.



El museo muestra reproducciones de cárceles, de patíbulos, discursos de los presidentes racistas… y montones de efectos personales de Nelson Mandela. Acá él lo es todo, el más grande. Popularmente se le conoce como ‘Madiba’, el rellenador de zanjas, el unificador. Gandhi, el Mahatma (alma superior, como le bautizó Tagore) durante sus dos décadas en Sudáfrica como inmigrante en los territorios de Natal predicó el sacrificio personal como vía al éxito político. Él y Mandela surcaron vías paralelas.


“No, no, Gandhi es famoso únicamente gracias a Madiba. Nelson es el más grande”, me recalca Elías tajantemente. El punto culminante de la trayectoria de Mandela en su confección de un país con heridas cerradas llegó en 1995, a cuento de un campeonato deportivo: el Mundial de rugby. Este deporte, vendido por el régimen racista como eminentemente blanco, fue usado hábilmente por N.M. para meterse en el bolsillo a los blancos.

El día de la final se colocó la zamarra con el dorsal 6, la del capitán. ‘Nel-son, Nel-son’, atronó la grada, donde casi no había negros. John Carling ha escrito un excelente libro sobre la instrumentación del deporte por Mandela en la unificación. ‘Playing the enemy’ es el sugerente título. Por cierto, ha dado lugar a una película muy taquillera.


Daniel Pinilla

Comentarios (1)Add Comment
0
César
mayo 08, 2010
Votos: +1
racismo

me parece que mantengan este museo para el recuerdo de lo que fue una época gris. Así ayudará a recapacitar a las generaciones venideras. Otros países deberían hacer lo propio con periodos de su historia que parecen que han pasado al olvido y pueden volver a ser víctima de nuevo de los mismo errores.

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