El parque nacional del café tiene tirón, pero menos PDF Imprimir E-mail
Colombia

Un momento del colorido espectáculo 'show del café'El parque nacional del café, ubicado en el departamento colombiano del Quindío, es de esos lugares con los que uno no termina de definir si realmente merece o no la pena. El Quindío hace las veces de corazón cuando se habla de producción cafetera en un país como Colombia, donde el oro negro (culinariamente hablando) tiene tanta trascendencia. El filón no se queda en las infusiones, sino que en los últimos años se ha producido una eclosión del turismo gracias a la conversión de las antiguas fincas en hostales. Con encanto, la mayoría de ellos, hay que decir.

Una de las presuntas visitas obligadas cuando se encuentra por la región es el citado parque nacional del café. Sinceramente no las tenía todas conmigo cuando me insistió la parroquia local. "Tienen que ir, les va a encantar", era el mensaje al unísono. Claudiqué y fui. Una vez dentro me di cuenta de que la cosa es más un parque de atracciones de dudoso gusto que otra cosa. Pero tiene sus puntos buenos. Encontramos una reproducción de una antigua finca con su plantación a escala. La explicación del proceso de selección, tostado y preparación del grano resulta bastante instructiva. Los numerosos guías incluso se ofrecen para aclarar cualquier duda el tiempo que haga falta. Gracias a ellos supe que en Colombia sólo se utiliza café proveniente de la variedad Coffea Arabica, supuestamente el del aroma más fino. En Brasil se mezcla con la variedad Robusta, de mayor acidez y cafeína que la anterior. Claro que la guía era colombiana y tiraba para casa...

Existen unas monocabinas que conectan la parte alta del parque con la baja. Está todo muy limpio y arreglado, pero da la sensación de ser un poco de cartón piedra. No es muy realista. El sendero flanqueado por los espíritus del bosque deja bastante que desear. Quizás lo mejor fue el 'show del café', una representación bailada y cantada de las tradiciones cafeteras arraigadas en la sociedad rural de Colombia. Es un musical en toda regla, pero hecho con gusto.

La presunta jornada de ocho horas que debía consumir la visita se queda en un par de ellas tan sólo. No da para mucho más. Al pasar la puerta de salida, el mundo real te da la bienvenida: miles de puestos ambulantes, tráfico a saco,suciedad en las aceras, gente normal sin trajes folclóricos... todo mucho más divertido.


Daniel Pinilla

Comentarios (1)Add Comment
0
Rocío
septiembre 23, 2009
Votos: +1
usa

Muy al estilo norteamericano ... pero parece interesante

Escribir comentario
 
 
corto | largo
 

busy