Crónica de un agujero en Guatemala PDF Imprimir E-mail
Guatemala
Espectacular plano casi cenital del inmenso agujeroGuatemala es protagonista de fenómenos naturales cada relativamente cortos espacios de tiempo. Como decía un buen amigo, posee todas las condiciones naturales excepto la insularidad: 28 volcanes, tormentas tropicales o huracanes recurrentes en el tiempo, el niño (periodo de sequía o canícula en medio de la temporada de lluvias), la falla del pacífico con sus riesgo de temblores o terremotos, acceso a dos océanos y las cumbres más altas de Centroamérica. Quizás por ellos, Guatemala es llamada el Alma de la Tierra.

Dos de estos fenómenos naturales (hay quien les llama desastres naturales pero es la mano del hombre la que provoca el desastre) coincidieron en el tiempo hace unas pocas semanas en Guatemala: la erupción del volcán Pacaya y la tormenta tropical Aghata; que recordaron la magnitud de la naturaleza y que, una vez más, al espectáculo natural le acompañó el irreparable costo de vidas humanas (en torno a la decena por el volcán y cerca de las dos centenas por la tormenta tropical), a causa de la alta vulnerabilidad en la que vive una gran parte de la población de Guatemala.

Las guatemaltecas y los guatemaltecos tienen la envidiable capacidad de superación ante estos impactos de la naturaleza, y la solidaridad se hizo patente una vez más con estos dos acontecimientos que, además, nos dejaron dos imágenes sorprendentes y casi irrepetibles que ponen de manifiesto la grandeza de la naturaleza frente a la testarudez del hombre: la erupción del Pacaya, grandiosa; y el enorme agujero que se formó en uno de los barrios históricos de la capital del país (zona 2 de Ciudad de Guatemala) tras días de intensa lluvia y a causa de la falta de mantenimiento, previsión y cuidado de sus ciudadanos por parte de los responsables en años y años de gobiernos municipales y locales.

Matioch (gracias) Guatemala.

José Enrique Martínez

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