Los dominios de María en la playa de Coche PDF Imprimir E-mail
Venezuela
Escrito por David Navarro   
Unos niños se bañan en el embarcadero de la IsletaJunto a Isla Margarita se encuentra una pequeña islita conocida como Isla Coche, un lugar tranquilo donde el tiempo parece no correr.

Para llegar aquí hay dos posibilidades: la más común es desde la playa Yaque, pero cuando fui me encontré que los capitanes tras una juerga del día anterior no habían aparecido... así de dura es la noche margariteña. La opción ‘B’ es partir desde la Isleta que está muy cerca de las marismas de las Maritas. Allí donde los pelícanos son los reyes del embarcadero, en una barcaza de dos motores fueraborda se llega a la isla en media hora. La llegada es sensacional, sobre todo por ver el agua planeando sobre la arena formando una película que la da un brillo similar a un metal noble.

Dos hoteles con acogedoras piscinas están a pie de playa. Lo suyo es alquilar una tumbona con un toldo, para protegerse del fuerte sol. Por suerte y sin que nada ni nadie lo hubieran evitado, se cruza en el camino María, un venezolano que parece controlarlo todo lo que sucede en la playa, y tras alquilarnos los asientos, nos señala un pequeño quiosco para comprar cervezas a cuatro bolívares. Además nos orienta a la carta del restaurante: langosta, pargo, camarones, calamares,… con la posibilidad de comer en la misma arena o bien en el chiringuito.

El agua está magnífica, Lorenzo aprieta, por lo que la protección es fundamental, aunque por fortuna los divanes están sobre la fina capa de agua que refresca la temperatura. De repente, María se saco de  la chistera un snorkel tour. Sin dudar ni un segundo me apunto y el resto de mis amigos también. En un momento formamos un grupo de 15 personas y con cervezas a bordo. Nos llevaron a un lugar con una profundidad de un par de metros.

Allí el guía nos mostró la ‘estrella araña’, que al cogerla con sus manos empezó a mover sus patas. Luego romió un erizo para atraer una multitud de peces loro. Estos fondos están llenos de corales, entre ellos el fuego, llamado así porque prende bien, o el cerebro, por su forma que recuerda a la masa gris. También hay anémonas, cuya sensación al tacto es de estar tocando una ventosa, y por supuesto no podían faltar las esponjas que absorben muchísima agua, casi como las de baño.

La orilla tiene un brillo especial en la playa de CocheInvestigando por mi cuenta vi un pez globo y se lo comenté al guía. Rápidamente se lanzo hacía él y casi sin dificultad lo atrapó con sus manos. Éste en su defensa se infló sacando sus púas, que no parecían afectar al guía que lo aguanta mientras lo observábamos, luego lo volvió a soltar y se desinfló hasta llegar al fondo. Sus púas son venenosas pero por el aire que tiene que no pesa nada colabora en agarrarlo con precaución. Así si se coge sin apretar no hay problemas, aunque yo no creo que me arriesgue en un futuro, además no me gusta perturbar a los animales.

De regreso nos invitan a unas ostras. Al bajar del barco le dijimos a María que nos encargue la comida. Todo cuadrado para comer y regresar a Margarita. Me apunto este lugar para pasar unos días de puro relax en un sitio idílico en el que María lo controla todo. 

David Navarro
Comentarios (1)Add Comment
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Lazaro Martinez
marzo 21, 2011
Votos: +0
el paraiso alli

La descripcion es viva e inteligente, describes ahi un pedazo de caribe, de naturaleza viva, si dudas dejas a todos con deseos de estar alli, viendo de anteamo un pedazo de paraiso en tiempo y espacio.

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