Perdidos en el corazón jemer PDF Imprimir E-mail
Camboya
Escrito por David Navarro   

Khor Ker, la antigua capital jemer (Camboya)Siem Reap no tiene nada que ver con Saigón (ya que fue mi destino anterior), todo muy bonito y organizado y el aire parece muy limpio, pleno campo… o sea muchos mosquitos. Pero bueno, estoy en la gloria mientras me tomo una cerveza Angkor bien fresquita en el Guesthouse, y por supuesto sigo por cuarto día consecutivo con la camiseta del Sevilla… qué propaganda le he hecho: Madrid, Roma, Bangkok, Ho Chi Minh City y Siem Reap… lo malo que empieza a oler mal, muy mal.

 

Siem Reap, una ciudad que ha crecido gracias al conjunto monumental que tiene alrededor, con hoteles impresionantes y grandes residencias, por supuesto como ya dije e insisto con la camiseta del Sevilla, haciendo un poco de afición y homenaje al campeón.

La cultura Khmer o Jemer (en Español) es un símbolo para toda la zona incluso para todo el país…así que lo primero que hicimos es probar la cocina khmer y …buenísima. Realmente es lo primero que comemos en el viaje desde que aterrizamos ¡hasta ahora solo bebíamos!! Duro pero cierto… Con este hambre esta bueno todo.

Ya el segundo día nos fuimos en busca de una antigua a capital del siglo X perdida en medio de la selva, Khor Ker, me quité la camiseta del Sevilla, porque si no estos no se montaban en el coche, fuimos un poco tirando la casa por la ventana alquilando un 4x4 con conductor y guía incluido, que remedio… Khor Ker son un conjunto de templos repartidos por la selva pero sobre todo destaca una pirámide de 7 plantas según entendí de la época pre-khmer, y vaya telita el subir hasta arriba la pendiente era casi de 150 grados.

Esta zona tiene especial peligro, está lleno de minas de la guerra, por lo que solo puedes tomar los senderos que indican que están limpiados, el equivocarte te puede suponer un error muy grande, de hecho vimos varios equipos japoneses trabajando en la desactivación de minas. Mucho miedo.

Segundo punto del día, Beng Mealea, un templo perdido en la selva en el que te hacía sentir como el auténtico Indiana Jones en medio de la maleza, escalando paredes, metiéndote por  túneles y saltando piedras, un cinco estrellas en templo-aventura.

 

Para terminar la jornada nos fuimos a una barcaza a recorrer la crecida del lago hasta el pueblo palafítico de Kompong Phhuluk, donde la gente tiene sus granjas de peces artesanas, alimentándolos con una masa de arroz…curiosísimo. Con esto concluimos el día…empezó un tormentón. Pero una Angkor y una partida de billar nos ayudará a asimilar todo lo visto.

Templo de Beng Maelea engullido por la jungla

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