Madrugón para esquivar japoneses en Angkor PDF Imprimir E-mail
Camboya
Escrito por David Navarro   

Atardecer en el templo de Bayón, CamboyaAngkor, sólo su nombre provoca un escalofrío. No es para menos, se trata del complejo de templos más grande del planeta. Es muy recomendable contratar un 'tuk tuk', que no es otra cosa que una moto que tira de un carro biplaza. Sin duda es el medio más económico y apropiado. Con una buena negociación no se debe pagar más de cinco euros. Además tiene la ventaja de que al estar en una cabina abierta, el paisaje se admira mucho mejor. Definitivamente es lo suyo.

Lo ideal es madrugar y empezar por el impresionante Angkor Wat: el templo más grande del mundo, con unos 16.000 m2. Se accede a través de un puente de piedra con barandillas en forma de cobra de casi 200 m. Todo el entorno te hace sumergirte en el tiempo, sobre todo gracias a que su estado de conservación es bastante bueno. Merece la pena el madrugón para evitar las hordas de turistas japoneses con sus cámaras, (cosa habitual de estos lugares...). La siguiente visita es al complejo de Angkor Thom, un recinto amurallado con numerosos templos en su interior. Bayón impresiona con sus 256 caras gigantes que representan a Jayavarman VII: el emperador jemer que lo construyó. Todas tienen una sonrisa estilo al personaje de Joker de la película “Batman”.

En este templo mires donde mires te asombra cada vez más. Todas las sonrisas que te rodean transmiten vibraciones positivas en tu interior. Pero lo sorprendente es el estado de conservación del monumento con 1000 años de antigüedad. Sin duda el mejor de todos los templos de la zona. Un reto es hacer alguna foto sin que sacar un turista japonés.

Se puede continuar la ruta viendo los templos de Baphuon, Chau Say Tevoda, y Thommanon. Subir al empinado templo de Takeo se puede convertir en la hazaña del día. Por sus vertiginosas escaleras interminables. Como guinda hay que acabar en Ta Phrom. Famoso por el rodaje de la película de “Tomb Raider”. Ver árboles de 40 ó 50 metros de altura que envuelven con sus raíces las paredes del templo. Es un espectáculo perderse por el laberinto de columnas, pasadizos y bloques de piedra cubiertos por la verdina.

Es muy recomendable, si se dispone de algo más de tiempo, acercarse a Bantey Srei: la joya de la corona del arte angkoriano en cuanto a grabados se refiere. El lugar dista unos 20 km desde Angkor, lo que permite enriquecerse con magníficos paisajes: palmeras, arrozales, casitas rurales chulísimas y búfalos de agua. Sin duda el paseo en tuk tuk para ver estos relieves merece muchísimo la pena. Momentos que ayudan a soñar despierto.
 

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