El increíble pueblo palafito de Kompong Phluk (y una desagradable sorpresa) PDF Imprimir E-mail
Camboya
La sorprendente arquitectura del pueblo palafito de Kompong PhlukLlegar al pueblo palafito de Kompong Phluk es toda una aventura: se encuentra situado a varias horas de la ciudad de Siem Reap en Camboya y el acceso no es nada fácil.

Habíamos madrugado a las cinco de la mañana y nos dirigimos primero a la ciudad perdida de la selva de Koh Ker (prestando mucha atención a la zona de minas que a día de hoy todavía no se han desactivado...). De allí nos esperaba otra caminata hasta el pueblo de las casas flotantes; tuvimos que alquilar unas motos (o algo parecido...) y después de un largo recorrido sorteando baches a diestro y siniestro (recordemos que estamos en Camboya y concretamente en la zona de la selva, los caminos son impracticables) llegamos a la zona del embarcadero. Allí también nos tocó negociar el traslado hasta el pueblo. La única manera de llegar era en barca: dicho y hecho... ¡rumbo hacia Kompong Phuluk!

El recorrido es impresionante: plantas frondosas saliendo del agua, oriundos del lugar pescando con los artilugios más arcaicos que uno pueda imaginar y la panorámica impresionante del lago Sap (Tonlé Sap representa la mayor extensión de agua dulce del sudeste asiático). Al llegar al pueblo de las casas flotantes, el recibimiento no pudo ser mejor: familias enteras acudiendo a nuestro encuentro y agradeciendo la visita.

Cualquier esquinita tiene su aquél en el puebloLa mayoría de la gente del pueblo es de origen vietnamita y vive de la pesca, el lago en la época de los monzones puede ocupar una extensión de diez veces más de lo normal. El fenómeno trae como consecuencia grandes beneficios porque fertiliza las tierras e incrementa la actividad pesquera, lo cual es celebrado en Camboya con el Festival del Agua.

Es impresionante ver las marcas de hasta dónde llega  el agua en las casas flotantes. Sorprendentemente tienen un sistema de sujeción tan fuerte que no se caen. A pesar de contar con medios tan rudimentarios, veíamos que el pueblo tenía todo perfectamente organizado, hasta había una especie de colegio donde los niños estudiaban; nos impresionó bastante la inquietud por parte de todos los niños de practicar los idiomas, principalmente el inglés e incluso el español.

Parece mentira que se subsista sin problemas en un lugar tan apartado de la civilización (un ejemplo: si tuviesen que ir al médico, tendrían que coger varios medios de transporte, barca, moto, bicicleta etcétera y emplear varias horas hasta llegar al sitio).

Nos hubiese encantado quedarnos varios días pero teníamos pendiente visitar el templo en la jungla de Beng Mealea: de nuevo cogimos los clásicos barco-moto-bicicleta-coche y llegamos al templo. Resulta inquietante ver cómo un templo es engullido en la jungla. Aunque lo más impactante fue cuando finalizamos el recorrido y vimos un orfanato cerca del templo. Desde fuera observábamos que había muchísimos niños haciendo varias actividades.

A primera vista parecía que reinaba la felicidad y la armonía, hasta que se nos acercó un hombre y nos dijo, ¿cuántos niños queréis?, ¿cuánto dinero tenéis? Ésta es una de las incongruencias e injusticias que nos toparíamos en nuestro periplo por el sudeste asiático...

Ibán Martín

Comentarios (4)Add Comment
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JOSÉ ENRIQUE
febrero 24, 2011
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ME ENCANTA, QUIERO MÁS!!!

Se le caen a uno los palos del sombrajo con las cosas que podemos a llegar a hacer por necesidad, cuando la pobreza, la miseria y el hambre aprietan...no?
Es la única explicación que se me pasa por la cabeza al pensar por qué motivo trafican con la vida de los niños...

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Janis
febrero 25, 2011
Votos: +0
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Increíble cuanto menos, sí... gracias primo por estas pinceladas de realidad!

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m romero
febrero 27, 2011
Votos: +0
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ES INCREIBLE LO VULNERABLES QUE NOS HACE EL ESTADO DEL BIENESTAR.....EN LOS TIEMPOS QUE CORREN UNA CURA DE HUMILDAD DE ESTE TIPO NOS SIRVE PARA VALORAR MÁS LO QUE TENEMOS.

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marilo
abril 13, 2011
Votos: +0
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muy bueno...impactante!!

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