Me echaron de la mejor playa del mundo Imprimir
Camboya
Escrito por David Navarro   

La espectacular playa de SerendipitySihanoukville es la playa más conocida de Camboya. Esperaba mucho de este lugar.

Tras llegar a la estación de autobuses de la ciudad, una tropa de motoristas rodea a los cuatro turistas recién llegados acosándonos para llevarnos a alguna parte. Lo importante es aguantar el tipo. Aunque al final sólo los persistentes se quedaron. Claudicar: había que coger una moto, no había otra opción. Muy a lo suyo, pasaron de llevarme a la dirección indicada. Pasaron por varios hostales ignorando mis indicaciones. Al final, cansados de dar vueltas, me dejaron donde quería desde el principio, la playa de Serendipity. La que está más de moda por allí.

La playa era increíble, palmeras y árboles casi hasta la orilla, bares y restaurantes por toda la playa y el agua perfecta para relajarse con un baño.

Cerca de allí estaba la playa de Sokha, considerada entre las diez mejores del mundo. Sin duda doy fe de ello: arena blanquísima y muy bien cuidada. Eso sí, se trata de un trozo de costa privado: pertenece a un hotel y hay que pagar 4 $ para entrar, pero por supuesto me colé. Disfruté de un buen rato de la playa hasta que me invitaron a irme o pagar.

Así que seguí la exploración del lugar buscando la famosa puesta de sol de la playa de Lamherkay. Un lugar de ensueño. Se puede disfrutar cenando en el restaurante Hawai, donde tienen unas piscinas con todo el pescado y el marisco vivo. Todo un homenaje por unos cinco euros, así da gusto.

Un español que conocí me recomendó un sitio de marcha, el Edén. Por suerte estaba a dos minutos de mi ‘guesthouse’. El Edén está a dos metros del mar, y es donde van todos los jóvenes viajeros para tomar algo. Los precios buenísimos, la jarra de cerveza a un dólar y las copas a dos dólares, ¡qué peligro!

Tan peligroso fue que no pude parar, pronto empecé a conocer a todos los del bar y el ambiente crecía. Casualidad fue que el camarero medio turco-francés tenía familia en Sevilla y hablaba español.  El español que conocí era madrileño y vino con un peruano, luego se nos unieron unas alemanas, que fácil es hacer amigos allí. Gran noche de fiesta en el paraíso camboyano.

Con mucha resaca y un par de horas de sueño tocaba hacer una excursión en barco, el barco era tipo patera que se iba para los lados ante el más mínimo movimiento y ‘taco de cutre’. Por ejemplo para tirar del motor, el tío había enganchado de la cuerda una cuchara. Cutrísimo. Pero iba con un grupo de lo más variopinto, una gente muy divertida.

El 'Edén' siempre asegura una noche divertidaUna primera parada para bucear en una islita desierta, que estaba rodeada de arrecifes y con algunos manglares en la orilla. No era gran cosa para hacer ‘snorkel’, pero había unos erizos de mar con unas púas de unos 30 cm. Daba miedo acercarse ante semejantes pinchos. Mi gran aparición fue un pez globo bastante grande, solo lo tenía a unos 60 cm debajo de mí, lo miraba fijamente pero siempre con mucho respeto debido a su potente veneno.

De ahí pasamos a la segunda isla, Koh Russei, aunque conocida como Bamboo Island; eso sí que era un auténtico paraíso con playazo incluido. Un sitio inolvidable y todo agradado por el buen ambiente del grupo. Ahí nos organizaron una barbacoa de pescado que casi se fastidia por la pelea de dos toros.

Por la noche vuelta al Edén con su gran ambiente para despedir de Sihanoukville.