Un masajito en los retretes de Phnom Penh PDF Imprimir E-mail
Camboya
Escrito por David Navarro   

Un cliente disfruta de un masaje en el W.C. del Club de PoloPhnom Penh, la capital de Camboya, es mi destino. Para llegar allí desde la playa de Sihanoukville, aproveché el autobús público. Venía con muchísima resaca y pocas horas de sueño, pero el trayecto se amenizaba con su canal karaoke a un volumen difícil de olvidar. Hicimos una paradita para comer en un sitio que me era familiar, me compré un huevo duro que estaba casi crudo por dentro. Lo iba a tirar y  la niña que me lo vendió puso cara de pena, así que le eché un poco de pimienta y para dentro. Pero antes de montarme en el bus no pude resistirme y me compré otro a ver si por casualidad estaba duro de verdad. Para mi desgracia NO, otra vez me lo dio crudo. Otra vez aderezándolo con pimienta y a dentro. Vaya dos horitas de viaje con esos huevitos que no bajaban al estómago, que mal pasé toda la mañana.

 

Fuera anécdotas, ya en la capital, sin perder el tiempo, manos a la obra, para hacer turismo. Primero, el mercado ruso, donde hay una multitud de variedad de ropa, comida, motores, basurilla de la guerra…  o sea, de todo. Desde allí y con un Tuk Tuk como medio de transporte se llega a la siguiente visita que es un campo de exterminio. Donde durante  el gobierno de Pol Pot se hizo aquí un genocidio de 20.000 intelectuales. Muy duro el conocer todo esto. Pero para seguir con el tema y había que ver el Museo de la Tortura del Genocidio, que está en la antigua prisión donde torturaban a los acusados para sacar información antes de matarlos. No voy a contar más de estos asuntos tan desagradables porque Phnom Penh tiene mucho más.

El color dorado luce sobre el Palacio RealLa noche de Phnom Penh aporta muchísimo. Para cenar, el Club de Polo es un gran sitio. Todo el mundo va muy elegante.  El servicio es buenísimo,  un detalle de esto es que cuando estás en el baño mientras cambias el agua al canario tienes a un empleado haciéndote un masaje en la espalda, todo un gustazo.  Aunque reconozco que la primera vez,  me dio un susto al tocarme, ¡quién se va esperar esto! Hay un escenario donde sale la gente a cantar karaoke como si fueran auténticos profesionales, muy metidos siempre en el papel, incluyendo coreografías en la actuación. ¡Estos camboyanos son increibles! Ya con un buen puntillo de cerveza, hay que continuar la noche. La marcha tiene nombre propio en Phnom Penh y se llama The Hearth of the Darkness, sin duda el mejor club de la ciudad. Ambientazo por todo lo alto, decorados con motivos de la cultura khmer (jemer). Estaba toda la yet set de la ciudad, incluso algunos con guardaespaldas incluido.  La opción fue comprar una botella de JB y a disfrutar de la atmósfera camboyana.

Como visita obligada antes de dejar la cuidad es ver el Palacio Real y la Pagoda de Plata. Todo el conjunto es muy bonito, me sorprendió. Por lo que me comentaron, es bastante parecido al palacio real de Bangkok en Tailandia.

 

David Navarro

Comentarios (2)Add Comment
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andy
abril 17, 2009
Votos: +0
increíble

vaya lo de los masajes. muy curioso. tendré que probarlo..

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Cristina
abril 18, 2009
Votos: +1
increíble

Lo de los hombres puedo verlo en la foto....¿pero como masajearán a las mujeres? Me quedo pensando y no lo veo. smilies/grin.gif

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