Aranmula Parthasarathy no hay más que una PDF Imprimir E-mail
India
Los elefantes desfilan los días de culto grande en el temploPegado al río Pampa, cerca de Aranmula, un pueblecito del distrito de Pathanamthitta en Kerala, se encuentra un lugar asombroso. Se trata del templo hindu de Aranmula Parthasarathy, uno de los cinco templos dedicados a Krishna más importantes del sur del país, junto con los de Guruvayur, Trichambaram, Tiruvarppu y Ambalappuzha. Aranmula es célebre por su espectacular procesión de embarcaciones, pero hay otro ritual menos laureado y aún más fulgurante.

Diez días cada año se celebra una festividad en honor al aura de Krishna, vencedora del demonio. Se trata de la fiesta de Say Va, que tiene lugar según el calendario malayalam en el mes de dhanu. Un impresionante y concurrido pasacalles encabezado por los Vayla Kali abre el festejo. Se trata de músicos y bailarines que se mueven al ritmo de frenéticos tambores como si se tratase de guerreros de kalari. Un puro espectáculo...

El templo entero se presente iluminado con teas y bombillas. Familias enteras se acercan a participar mientras las calles aledañas están hasta la colcha de tenderetes y chiringuitos que tratan de hacer su agosto. No hay que olvidar que los acontecimientos religiosos conforman los principales entretenimientos de la gente sencilla de India.

La actividad en el interior del templo puede ser frenéticaArriba de las escaleras del templo aguardan al cortejo tres inmensos elefantes engalanados. La escena es impagable: el personal reza mientras que los cuidadores de los paquidermos los sujetan con cadenas y garfios para evitar estampidas... mientras consultan sus teléfonos móviles y mandan sms. Todo vale. Nadie protesta por la aparente falta de respeto. La festividad es para disfrutarla.

Salta ahora un derviche con zancos y comienza un baile en círculo. La gente se lo pasa bomba, mientras algunos van desfilando al interior del templo principal. En esa instancia los varones deben desvestirse la parte de arriba o al menos sacarse una manga. Los brahmines esperan fuera del recinto por si cae alguna limosna, pero nadie insiste a la hora de pedir dinero.

Dos horas han pasado en un suspiro. Han parecido diez minutos.

Carmen Casso

Comentarios (1)Add Comment
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Iban
marzo 15, 2011
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Una pasada!! Muy planteable ir este año a la India.

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