Hakone Yumoto sabe lo que se trae entre manos PDF Imprimir E-mail
Japón
Escrito por David Navarro   
Cientos de turistas rebosan en la pequeña GoraHakone Yumoto es el centro turístico más visitado por los japoneses. Había que ir a averiguar qué les atrae tanto de este emplazamiento. Lo que sí sabía de antemano es que la ciudad es conocida por sus aguas termales.

La primera sorpresa una vez que te paras en la estación de Odawara para hacer el transbordo para Hakone es que no sirve el Japan Rail Pass (billete que te permite montarte en ‘casi todos’ los trenes). La segunda sorpresa fue al llegar a Hakone Yumoto, era día de fiesta en todo el país. La estación estaba a reventar de gente. No cabía ni un alfiler. Pero en esta zona hay muchas cosas que hacer y lo primero era ir a Owaku-Dani, una zona llena de chimeneas de las que emana vapor sulfúrico.

Para llegar hasta allí había que coger un tren cremallera. La cola era interminable pero con paciencia se coge. No se podía respirar con la cantidad de gente que había, imposible caerse al suelo, ya que la masa te aguantaría. No tenía muy claro como llegar hasta el destino así que aproveché un mapa de los que estaban a mi lado. Y vi que había que parar en Gora, que estaba a unas ¡12 paradas! Luego había que coger allí un funicular hasta Sounza, y allí un teleférico hasta ‘el valle en ebullición’. ¡Mucho más complicado de lo que esperaba! La situación era desesperante entre parada y parada, interminable. La subida era de gran porcentaje y había un tiempo de espera en cada parada para que el tren que bajaba pudiera intercambiar con el que subía. Y todo el vagón como en una lata de sardina durante una hora y media.

Una vez en Gora, la idea de coger más transportes, que suponía más dinero y no se sabe cuánto tiempo más interrumpió la misión. Que cerca estuve de ese paisaje de tierra humeante. Vuelta en tren cremallera tras preguntar los precios prohibitivos de los taxis. Y afortunadamente que no lo cogimos porque el tráfico de bajada estaba totalmente colapsado. Afortunadamente la bajada fue más relajada, menos gente y con asiento.

Un arroyo atraviesa la localidad de Hakone YumotoDe nuevo en Hakone Yumoto, lo mejor con tanto ajetreo es relajare en uno de sus ‘onsen’. Así que fuimos al mejor o más grande de todos, al ‘Hot Spring of Yunosato’. Eso sí, la cuesta que hay que subir es dura, muy dura. Como la mayoría de los baños del país está separado para hombres y mujeres. Por unos quince euros puedes quedarte hasta la media noche. Hay varias opciones: un yakuzzi de agua ardiendo, otro yakuzzi más templado, una poza que cae una cascada de la montaña, una poza grande en el centro y una piscina interior. Pero me quedo con un chorrito que cae de la montaña con tal fuerza que usas para masajear la espalda. Es una autentica maravilla disfrutar del atardecer en estas bañeras naturales en plena intemperie con temperaturas casi de cero grados. Se puede aprovechar para ir a cenar en su restaurante e incluso pernoctar en el hotel.

Esto es vida, me encanta los ‘onsen’ y si son en plena naturaleza mejor. 

David Navarro
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