Un día en las madrigueras del Vietcom PDF Imprimir E-mail
Vietnam
Escrito por David Navarro   
Un turista se asoma por un viejo escondite vietnamitaSalir en Ho Chi Minh, la vieja Saigón vietnamita, encierra su riesgo. Especialmente si hay que madrugar para realizar una excursión, porque la facura se acaba pagando. Ése fue el caso que le aconteció a mi equipo viajero.

Tras una gran juerga, quedaba tan sólo una hora para dormir, teníamos que ir a los túneles de Cu Chi, conocidos como los del Vietcom. De repente cuando nos dimos cuenta nos llamaron por teléfono a la habitación del hotel diciendo que nos estaban esperando desde hacía ¡una hora! el autobús del tour. Todos con un dolor de cabeza de la muerte, dábamos por perdida la excursión. Pero con mucho esfuerzo, rápidamente y sin saber ni dónde estábamos nos plantamos en cinco minutos en la recepción del hotel. Allí nos dan la mala noticia que el autobús se había ido.

Afortunadamente esa neurona que quedaba viva pensó, y fuimos a la agencia para decir que habíamos salido y que nos habíamos dormido. Le pedimos que por favor que localizara el autobús y que nos pidiera un taxi que nos llevara hasta allí. A partir de ahí dejamos trabajar a la de la agencia mientras nuestras mentes se desconectaba. Finalmente llegó un taxi que nos trasladaba al bus, allí todos los pasajero nos miraban con una mala cara, porque ya era la segunda vez que nos esperaban. Misión cumplida íbamos camino de los túneles, aunque estaba pasando por una de las peores resacas de mi vida.

Llegamos a los túneles tras un viaje de infierno por el calor del autobús sumado al ‘resacón’ y a la falta de sueño. Allí nos explicaron cómo funcionaba el sistema de túneles, eran tres niveles, cada nivel era más estrecho que el anterior, así los soldados americanos muchos más corpulentos se les dificultaba la movilidad por esos pasillos. Para la construcción de los mismos, despistaban al enemigo sacando la en cestos y echándola a los ríos sin dejar huella. Además el área donde estaban hechos era de barro, con lo cual, cuando caían bombas, el calor lo que hacía era fortalecer la superficie. Con miles de trampas y cientos kilómetros de túneles los vietnamitas consiguieron ganar la guerra a los americanos.

David N. afina su puntería con un KaláshnikovUna de la atracción del lugar es el disparar con armas de guerra, tú eliges el modelo, compras los cartuchos y a disparar. Nosotros probamos con el Kaláshnikov, con mi mala puntería no di ni uno de los tiros en el blanco. Por lo menos me traje la bala de recuerdo, aunque a posteriori los controles fronterizos se vuelven locos con todos los turistas que deciden hacer lo mismo, ya que no está permitido. La mía coló. La otra gran atracción era meterte en uno de los túneles. Se podían recorrer cien metros, pasando por los tres niveles. Pero la oscuridad y la claustrofobia hizo que solo hiciéramos 30 metros del primer nivel, tener a mi amigo detrás diciendo que está agobiado y que quiere salir, al final te convence, además el nivel tres hay que ir cuerpo a tierra y sin posibilidad de vuelta atrás. Eso te da que pensar.

Me gustó el mundo de los túneles, aunque me fui con la espinita clavada de no haber acabado el recorrido. Igual con una linterna me hubiera llegado hasta el final.

David Navarro
Comentarios (2)Add Comment
0
Gravina
noviembre 15, 2010
Votos: +3
ese turista me suena

saliendo de la madriguera, je je je

qué bueno!!!

0
carmen
noviembre 16, 2010
Votos: +0
...


que claustrofobia

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