Gänsemarsch y sus 'multas' carnavaleras PDF Imprimir E-mail
Alemania
Escrito por David Navarro   
Los euros se acumulan tras las penalizacionesTras los tres días de carnaval en Damme, llega el martes. Aparentemente un día para relajar el cuerpo y recuperar las fuerzas necesarias para el trabajo del miércoles. Pero este día ha pasado por ser una jornada llena de tradición conocida como Gänsemarsch.

Aunque puede sonar algo machista, es posible que incluso lo sea. El Gänsemarsch es exclusivo para los hombres. Así, mientras las mujeres se quedan en casa reorganizando la vida transcarnavalera los hombres se van a beber cervezas. Aunque hay muchos ritos en esta curiosa quedada. El punto de encuentro es en el ayuntamiento, donde unos 200 machotes que han soportado y sobrevivido en cuerpo y alma a tres días de fiestas se presentan ante el alcalde. Éste ofrece una cerveza al personal y se hace un brindis con sus palabras. Intraducibles dado mi resaca acumulada, por no decir mi somnolencia.

Se arranca el programa de actos, no tengo ni idea de lo que pasa y sigo a los demás. Se forma una larga fila mientras se camina por el pueblo. Cada cierto tiempo se hace una parada, donde te invitan a una pequeña degustación de comida o bien a un chupito. Una buena forma de hacer turismo para conocer un banco, una farmacia, una carnicería,…

Tras dos horas de dar vueltas, llegamos a una carpa donde nos sientan en mesas. Es el momento de pasar por caja, y pagamos quince euros por beber cerveza, todas las que quieras. Son las doce de la mañana, gran hora para el comienzo, tanto caminar incluso entra sed. La cuestión es que hay una serie de normas.

David N. en el momento de ser multadoEl reglamento era muy rígido. Además se hacía respetar a bases de multas. Mientras explicaban las penalizaciones, en la primera media hora llevaba seis cervezas. El ritmo debía de ser constante, por riesgo de que te acusaran de no estar bebiendo, lo que puede suponer el abonar diez euros. Por mala suerte a las primeras de cambio volqué un vaso, con lo que rápidamente llegó el chivatazo al speaker, creando mucha expectación por ser la primera víctima. Algún chiste soltaba que hacía reír a todos. Me limité a pagar y prestar más atención para evitar futuros desembolsos.

Las cervezas subían y los euros caían. Otras penas eran de 20 euros si te caías al suelo, por lo que cada diez minutos que nos levantamos todos para brindar, siempre estaba el gracioso que quietaba la silla, para provocar la caída y el pago. Doble gracia. También en un momento dado al príncipe del carnaval le daba por cantan una canción y había que responder rápidamente con una levantada del asiento, al despistado que se quedaba sentado, otros diez euros. A uno lo cogieron mezclando la cerveza con sprite, otros diez euros. Aunque la pena máxima estaba en 200 euros, si venía tu mujer a buscarte.

Tras cinco horas aguantando el tipo, porque son muchos días sin dormir, estaba corriendo el riesgo de caer uno de los peores castigos, quedarme dormido. O lo que es lo mismo la caja recibe 50 euros. Motivo para aguantar el tipo, ya que me dormía de píe.

Prueba superada, no salí con los bolsillos muy vacios de esta prueba de hombres.

David Navarro

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