Cuatro días a tope para conocer Berlín PDF Imprimir E-mail
Alemania
Escrito por Marina Romero   

La torre de la televisión caracteriza a AlexanderplazRuta:

Un hotel cerca de Alexanderplatz supone poder visitar a pie todos los monumentos que están junto a esta céntrica plaza: La Catedral de Berlín, el Ayuntamiento Rojo, la Torre de la TV, la isla de los Museos, las Torres gemelas de la Iglesia de San Nicolás, la Iglesia de Marienkirche (segunda más antigua de Berlín) sin contar con que es un importante nudo de comunicaciones de bus y metro. Además, la principal avenida de Berlín, Unter den Linden parte de este lugar.

Día 1:

Ya que estamos en la plaza haced una pequeña vuelta de reconocimiento: la Alexanderplatz, o la “Alex”, como los berlineses familiarmente la llaman. La plaza fue bautizada en honor a la visita que el zar Alexander II hiciera en 1805. Pronto se convirtió en uno de los principales nudos de tráfico y centros comerciales para los barrios orientales de Berlín. Aquí tuvieron lugar las grandes manifestaciones el 4 de noviembre de 1989 que entre otras cosas llevaron a que cinco días más tarde cayera el muro de Berlín. Es la estrella de la capital alemana. Literalmente perpetuado en el libro “Berlín Alexanderplatz” (1929) de Alfred Döblin, Alex también fue victima de los bombardeos en la segunda guerra mundial. Su presente aspecto se debe a su reconstrucción como centro comercial de Berlín del Este. En 1969 construyeron la gigante torre de tv (Fernsehturm) para simbolizar el progreso de la RDA. Con una altura de 368 metros y una antena de TV es el edificio más alto y por lo tanto un punto clásico de encuentro turístico. Desde su plataforma donde hay un café giratorio (la vuelta completa demanda 30 minutos), los visitantes tienen una espectacular vista sobre la ciudad. Desde hace 35 años en la Alex, el reloj universal (Weltzeituhr) anuncia la hora de todas las partes del mundo.



Yo no subiría el primer día a la torre, sino que esperaría un par de días para situar mejor la ciudad desde arriba.

Situad la estación de tren-metro, es imposible de no ver. Coged el medio que prefiráis (U-Bahn y S-Bahn, bajo tierra y en superficie) y dirigios a la Postdamer Platz.

Un oso ejerce de símbolo de la capital alemanaLa que antes fuera la obra de construcción más grande de Europa hoy es la cara moderna, sofisticada y económica de Berlín: la “Potsdamer Platz”. Antiguamente una de los más frecuentados cruces de trafico, se transformó, durante la guerra fría, en una tierra de nadie debido a su posición como interfaz entre los sectores británicos, americanos y rusos. A partir de 1993 se construyeron allí verdaderos monstruos de la arquitectura moderna: el complejo de Daimler Chrysler en cuyos 22 pisos hay oficinas, apartamentos, restaurantes y hoteles; así como el teatro musical Stella y un casino. Además hay cines, el gigante Shopping Arkaden y el futurista Sony-Center.

Siete edificios abrazan la sede de la central europea de Sony formando una arena con techo de telas. Los arquitectos integraron a la construcción del mismo la sala del desayuno y la del kaiser del antiguo Hotel Esplanada. El traslado de esta última fue algo espectacular, con un peso de 1300 toneladas, la llamada sala del káiser fue transportada 70 metros en una especie de colchón neumático. Hoy allí funciona un restaurante. Amantes del cine vienen al Potsdamer Platz por que aquí se entregan los Osos de la “Berlinale”.

En 1924 se erigió en esta plaza una torre de tráfico pentagonal, el primer semáforo de Europa. Allí está, como algún trozo del muro... ¡a que es muy bajito! Pues bien, ahora hay que hacer un sencillo ejercicio: seguir la línea que discurre por el suelo y que traza la línea del Muro de Berlín.

Os llevará hacia el Checkpoint Charlie. Por el camino os encontraréis, entre la esquina de Niederkirchnerstrasse con Wilhelmstrasse, encontramos la Topografía del terror, una muestra apropiadamente instalada en las ex oficinas de la Gestapo.

Allí mismo, además, se encuentra uno de los tres pedazos más largos del Muro que van quedando, y al frente, uno de los edificios que se construyeron en la época de Hitler, un coloso que hoy alberga al Ministerio de Finanzas y que tiene 2000 habitaciones y seis kilómetros de pasillos. También recuerdo un museo al aire libre sobre la guerra que me llamó mucho la atención.

Y llegamos al Checkpoint Charlie, como es popularmente conocido este ex paso fronterizo entre oeste y este, donde se enfrentaron poco después de la construcción del muro tanques americanos y rusos. Siempre vigilado rigurosamente, el Checkpoint es centro de muchas leyendas y historias de agentes. Recordemos que el muro fue levantado el 13 de Agosto de 1961 y cayó el 9 de Noviembre de 1989. Entre estas fechas el Checkpoint Charlie era uno de los pocos puestos fronterizos entre Berlín Este y Berlín Oeste. Sólo tenían derecho a cruzar la frontera las fuerzas aliadas, extranjeros y empleados de la representación consular de la República Federal Alemana así como funcionarios de estado de la RDA. Después de que el 9 de noviembre de 1989 se abriera la frontera entre los sectores, en 1990 este puesto fronterizo se cerró.

“You are leaving the american sector". "Vous sorted du secteur american". Los berlineses han conservado como recuerdo de la "Guerra Fría" la caseta de control situada en este legendario punto fronterizo que separaba dos mundos. En esta zona podemos encontrar el MauerMuseum, que exhibe fotos, recuerdos e historias de los tristes incidentes que surgieron junto al "Muro".

También en esta zona se encuentra el Museo Judío, el Jüdisches Museum (Lindestrasse 9-14), cuyo asombroso edificio es obra de Daniel Libeskind. Este museo, que cuenta toda la historia del pueblo judío, es el tercero más visitado de la ciudad.

Puede ser hora para comer, si no calculo mal…

A continuación tomad la calle “Friedrichstrasse”, es la calle más comercial de Berlín, todas las tiendas y boutiques se encuentran aquí, incluida la Galería Lafayette. Recuerdo hasta una tienda de coches Mini en mitad de la avenida. Ya que estáis por allí buscad Gendarmenmarkt. Es uno de los conjuntos más bonitos de Berlín. Se trata de un teatro y dos iglesias (la iglesia Francesa y la iglesia Alemana). Su nombre se debe a que antiguamente existió una gendarmería en este lugar.  La estatua situada en el centro de la plaza pertenece al poeta alemán Schiller. En Navidad había mercado navideño y estaba ambientadísimo.

La imponente puerta de BrandenburgoSeguid caminando hasta que deis con Under der Linden. (Avenida “bajo los Tilos”). Aquí empieza el verdadero viaje al mundo oriental o occidental, según elijamos. Berlín comunista fue centro cultural de la RDA, y como podemos ver, un testimonio de la época al pasear por esta avenida, un boulevard ostentoso, constantemente ampliado desde 1701. (Creo que en verano lo inundan de terracitas). Aquí se alinean edificios de los siglos XVIII y XIX como si quisieran ostentar la riqueza pasada. Se encuentra la Universidad de Humbold en la que estudiaron Marx y Einstein, la “Staatsoper” (opera estatal), la “Komische Oper” (la opera cómica) o la “Neue Wache”, un palacete romano que hoy recuerda a las victimas del Fascismo. El “Schlossplatz”, lugar en el que desemboca el boulevard, es una plaza que albergó antes el castillo de la ciudad (Stadtschloss). El castillo fue destruido en la segunda guerra mundial, aunque se salvaron la cúpula y los muros. La desidia del gobierno RDA por el patrimonio cultural –mucha arquitectura antigua sufrió debido a esa negligencia– se manifestó en lo que pasó después la guerra. A pesar de las protestas internacionales, en 1950 los socialistas volaron el castillo por considerarlo un símbolo del militarismo prusiano, reemplazándolo por el palacio de la república, un monstruo de acero y vidrio. Junto a la Plaza de París, el Oso, emblema de la ciudad.

Y finalmente... La Puerta de Brandenburgo en el mismo centro de la ciudad es el símbolo de Berlín. Construida entre 1789 y 1791, era la puerta de acceso a la ciudad más grande de las 18 existentes. Mientras que entre 1961 y 1989, debido al muro de Berlín, la puerta de Brandenburgo se encontraba en tierra de nadie entre la zona oriental y la occidental, representa hoy como ningún otro monumento la separación y la reunificación de Alemania. Su arquitecto, Carl Gotthard Langhans, la diseñó como un símbolo de paz; sin embargo, un par de años más tarde se añadió la cuádriga en la parte superior de la puerta, convirtiéndose de este modo -con la diosa y sus corceles- en un monumento a la fuerza prusiana.
Pasando la puerta de Brandenburgo hacia la parte oeste, entramos en el centro político del país. El complejo más destacado es sin dudas el Reichstag, sede de la Cámara Baja del Parlamento alemán. Con su cúpula enorme es la gran atracción de la ciudad. Arriba del portal se puede leer la inscripción “Dem deutschen Volke” (para el pueblo alemán) y en los viejos muros del Reichstag se esconden turbulentas décadas de la historia alemana. Construido entre 1884 y 1894, el edificio se transformó durante la fundación del Imperio Alemán en la sede del parlamento. La inscripción la pusieron en 1916 durante la primera guerra mundial. Parte del edificio fue víctima de un incendio en 1933. Este incidente sirvió de pretexto al régimen nacionalsocialista para comenzar la persecución de sus enemigos políticos.

Un expectacular diseño de la cúpula del ReichstagEl Reichstag fue reconstruido entre 1961 y 1971, sin la cúpula que había sido volada en 1945. Luego de la reunificación, el arquitecto Sir Norman Foster construyó la gigantesca cúpula de vidrio que la caracteriza y que se transformó en el nuevo monumento característico de Berlín. El Reichstag, junto con el Bundeskanzleramt, sede del canciller alemán, y los otros edificios del gobierno, forma un puente entre el este y el oeste.

En 1918 se proclamó aquí la República de Weimar de corte democrático. Ni 15 años más tarde, el incendio del Reichstag, probablemente provocado por los Nazis, marcó el final de esta era democrática. Pocos días más tarde, el partido nazi de Adolf Hitler ganó las elecciones al parlamento el 5 de marzo de 1933. Hitler fue proclamado canciller y el parlamento se privó a si mismo y a la democracia de cualquier posibilidad de acción promulgando una "Ley de Autorización". A la abolición de la libertad de expresión siguieron el terror estatal, la persecución de judíos, las quemas de libros y, en 1939, la Segunda Guerra Mundial. La bandera roja de la Unión Soviética que ondeaba en la cúpula del edificio del Reichstag, muy disputado durante la guerra, el 30 de abril de 1945 finalmente simbolizaba el fin de la Segunda Guerra Mundial y la victoria sobre el "Tercer Reich".

Debido al muro de Berlín, en 1961 el edificio del Reichstag, por cuyo lado oriental pasaba la frontera entre los sectores a pocos metros, quedó en una posición marginal. El 3 de octubre de 1990, el monumento desierto hospedó el acto de celebración oficial de la reunificación alemana. Desde 1990, el Reichstag es la sede del parlamento alemán. Su nueva cúpula de cristal simboliza la transparencia y el espíritu democrático de los parlamentarios alemanes de hoy en día.

Hay que hacer cola para entrar, pero vale la pena (Platz der Republik 1; de 8 a 22 horas, es gratis). Y si el presupuesto acompaña, allí una elegantísimo restaurante, con la misma vista que se puede apreciar desde la cúpula. Yo subí atardeciendo y vi las vistas de día y de noche. La iluminación de la cúpula impresiona de noche, la verdad.

La anécdota... Este edificio singular ardió totalmente el 27 de Febrero de 1933, en un incendio provocado posiblemente por el comunista Marinus Van der Lubbe, el hecho podría pasar desapercibido pero para los amantes del misterio el edificio guarda en sus muros la profecía sobre su incendio que realizaría el “mago de los guantes verdes” al servicio de Hitler y posiblemente la persona que más poder ocultista y más influyó en este plano en la persona del Führer. Hijo de judío en la Alemania nazi, se hacía llamar Hanussen. De gran prestigio esotérico este personaje auguró la subida al poder del líder austriaco gracias a los poderes psíquicos... dicen que Hitler lo creyó cuando un 30 de Enero de 1933 subió al poder tal y como había profetizado. Hanussen también anunció el incendio del Reichstag... “El Reichstag arderá” dijo en pleno trance a la vez que señalaba al poder como su verdugo... La SA lo detenía días después por orden de Hitler y un 8 de Abril de 1933 el vidente aparecía acribillado a balazos en un bosque cercano a Berlín.

Muy cerca de allí, en la misma acera de la Puerta de Brandenburgo me topé con algo que me impresionó: se trata del “Denkmal für die ermordeten Juden Europas” o Memorial en recuerdo de los judíos europeos asesinados, que consiste en una especie de laberinto claustrofóbico hecho con 2.000 bloques grises de hormigón. Me pareció sencillamente impresionante.

Creo que con esto podéis dar por más que buena la jornada. Habéis visto el grueso gordo de Berlín. Si podéis cenad por allí por el Under der Linde o volved a la Alexanderplatz y buscad sitios por allí para cenar.


Día 2:

Otra vez a la estación. U-bahn o S-Bahn hacia la Kurfürstendamm. Hay que tener en cuenta que es una avenida de tres kilómetros y medio, por lo que podéis buscar la Breitscheidplatz, donde se encuentra la emblemática Iglesia de la Memoria construida entre los años 1890 y 1895 por el arquitecto Franz Schwechten. La Iglesia esta dedicada a Guillermo I ganador en la Batalla de Sedan en 1870 contra Napoleón.  La Iglesia acabo destruida durante la II Guerra mundial quedando solamente la Torre en pie, pero agujerada. La “muela picada”, la llaman ahora. Después de largos debates se llegó a la conclusión de mantener la torre y construir una nueva Iglesia, que corrió a cargo del arquitecto Egon Eiermann en el que destacan las vidrieras de un azul muy intenso.

Lo que queda de la Iglesia de la MemoriaPor cierto en la Kurfürstendamm, o la Kudam, como le llaman ellos para abreviar, tenemos todas las  elegantes tiendas de las grandes marcas de alta costura que son frecuentadas por lo más refinado de la sociedad berlinesa. Cerca de la iglesia encontramos el centro comercial KaDeWe, abarrotado en Navidad. Atravesando toda la Kudam, en metro mejor,  se encuentra el Zoo de Berlín, muy conocido porque es un zoo al aire libre y los animales están sueltos por allí, entre el público. Supongo que no querréis meteros en el zoo así que lo siguiente que podéis hacer es ir a visitar el Palacio de Charlottenburg (yo no lo vi, pero es tipo Versalles y creo que merece la pena, aunque igual ralentiza mucho la mañana). Es una o dos paradas del U desde la Kudam. Si no, adentraos  en el Tiergarten donde os encontráis la Columna de la Victoria, con la estatua de la diosa Victoria, ofrece desde su plataforma de 63 metros de altura un buen panorama a la ciudad. Yo no subí, pero igual está bien, o igual es muy parecido  a la torre de la TV... no sé. Cada año millones de jóvenes en este parque celebran la fiesta más grande del mundo, la Love Parade.

La calle “Strasse des 17. Juni”, que es la prolongación de la “Unter den Linden”, cruza el parque urbano Tiergarten que da nombre al barrio. Si os atrevéis cruzar el parque entero es una buena caminata hasta coger un metro por la Puerta de Brandenburgo, y si no, podéis coger Altonaerstrasse y tomar el U en Hansaplatz. O mejor, el S en Tiergarten. Aunque antes yo preguntaría si hay terracitas en el Parque donde tomaros algo si no hace mucho calor.

Volved dirección a la Alexanderplatz y bajaos en la Hackescher Mark, una plaza donde todos los jueves se instala un delicioso mercado, a  ver si en verano también.

Imprescindible una vuelta por los Hackesche Höfe o los Patios del Conde de Hacke, en Rosentalerstrasse. Los patios se construyeron entre 1905 y 1907 en estilo modernista, o "Jugendstil" como se llamaba en Alemania. En lo que originalmente había sido una plaza de mercado, a finales del siglo XIX se erigió un complejo de ocho patios interconectados entre sí, el mayor de toda Europa. Fueron surgiendo restaurantes y comercios, tiendas y viviendas. Estas "joyas del Jugendstil" son en la actualidad uno de los lugares con más vida de todo Berlín, tanto de día como de noche, y donde más número de bares se concentra de toda la ciudad.

Un característico semmáforo de Berlín orientalPerdeos por ellos y visitad la tienda Ampelmann, en el patio número cinco. La figura de los semáforos (ampelmann en alemán) de la ex Alemania Oriental -que es logo de esta tienda y que se puede ver en todos sus productos- ya se ha transformado en un icono que compite de cerca con el clásico oso berlinés. Fijaos en los semáforos de las calles. En la tienda, podéis enteraros bien del por qué de estos muñequitos.

Otros patios interiores, menos remodelados pero que valen la pena igual son Haus Schwarzenberg, donde todo permanece como en los tiempos de la RDA, y el Sophie-Gips-Höfe (Sophienstrasse 21), donde los sábados es posible entrar a la casa Hoffmann y admirar su increíble y ecléctica colección privada de objetos (6 euros) y a continuación comer los mejores muffins de la ciudad en el Café Barcomi’s.

A este lugar volveréis, seguro, a cenar por la noche, al menos, yo os lo recomiendo porque aquí se mueve toda la Berlín moderna y progresista. Hay muchos sitios para cenar. Y además la iluminación de noche de los patios es preciosa. Nosotras fuimos a un italiano que hay en todo el meollo, justo en frente de una cervecería que siempre estaba atiborrada de gente joven y con pintas  de intelectuales, artistas y bohemios. Justo a la entrada está el frecuentado y estiloso restaurante (Rosentaler Str. 40-41) que lleva el mismo nombre de los patios, aunque para algo más sencillo las guías recomiendan Anatre, que es igualmente rico.

El siguiente hito de esta zona también tiene que ver con vanguardia. Se trata del Centro Cultural Tacheles (Oranienburgestrasse 54-65), que comenzó como una casa para okupas y hoy se ha transformado en un lugar de visita obligado para quienes buscan arte alternativo. Justo al frente, y sólo para dar cuenta de la tremenda diversidad de Berlín, se encuentra la Sinagoga más grande de la ciudad, porque por cierto estamos en el antiguo barrio judío.

Caminando podéis dirigiros hacia la Isla de los Museos o Museumsinsel, que como es jueves por la tarde: cuatro horas antes del cierre, todos tienen entrada gratis, o eso dicen las guías. Yo os lo he puesto aquí por lo mismo.

En la isla de los museos de Berlín se encuentran reunidos numerosos museos muy interesantes ya sencillamente por su arquitectura. Entre ellos el Museo de Pérgamo con el altar de Zeus de Pérgamo, el Museo Antiguo con su colección de antigüedades así como la Antigua Galería Nacional. Los amantes del arte encontrarán además en este impresionante área rodeada de canales el Museo Asiático, el Museo de Arte Islámico así como el Museo Egipcio, donde se encuentra el famoso busto de Nefertiti. En 1912 un obrero descubrió el busto policromado de enigmática sonrisa que representa a Nefertiti, esposa de Akenatón (Amenofis IV) y madrastra de Tutankamón. Fue una de las mujeres más poderosas de su época.   
Junto a los museos, la Catedral de Berlin, construída por Guillermo II de Prusia con la intención de impresionar al mundo católico. Es una catedral protestante. Muy bonita la visita de noche.

Nota: Podéis informaros sobre paseos en barco por el río Spree, tienen que ser interesantes de noche...


Día 3:

Listos para subir, ahora sí, a la torre de la TV, la Fernsehturm. Así nos haremos la idea de la dimensión de esta ciudad, nueve veces más grande que París. A 207 metros de altura será la única vez que podrá tener una perspectiva medianamente clara de la ciudad y sus barrios, edificios, parques y la eterna cicatriz que dejó el Muro. Lo ideal es llegar tempranito, par evitar colas. También podéis ir por un día sin desayunar y subir a las diez en punto, a esa hora abre el café que se encuentra ahí arriba. Evidentemente, no es el local más barato de ciudad, pero la vista lo vale. Como si la altura no fuera suficiente, el café se encuentra sobre una plataforma que va girando: Berlín en 360 grados. Por cierto, marea levemente y ya veréis la velocidad con la que sube el ascensor.

El rojo caracteriza al ayuntamiento berlinésAl bajar podemos aprovechar para ver los monumentos de los alrededores de la plaza:

El Ayuntamiento rojo es la sede de la Alcaldía y del Senado. Su color se debe a los ladrillos rojos que lo recubren. Reconstruido en 1951, es sede del Senado y de la Alcaldía. Delante de él se encuentra la Fuente de Neptuno.

También podemos ver la segunda iglesia más antigua de la ciudad, la Marienkirche.

Muy cerquita, el barrio de Nikolai Aquí encontramos la Iglesia de San Nicolás, la iglesia más antigua de la capital alemana, construida en 1230 y, sufriendo varias reestructuraciones a lo largo de su historia, acoge en su interior una importante colección de objetos extraños que van desde reliquias, libros misteriosos, extrañas esculturas calavéricas, ángeles y unas extrañas figuras demoníacas en color rojizo. Curiosa exposición de objetos misteriosos que merece la pena ser visitada. El barrio es muy pintoresco y tiene buenas fotos junto al río.

Comería por esta zona. Zur Letzten Instanz, Waisenstr. 14-16, es una cervecería con historia, la más antigua de la ciudad, y también se come. Está muy cercana a la Alexanderplatz, junto a la parada de metro Klosterstrasse.

Por la tarde nos espera la East Side Gallery.

Recordemos: según los acuerdos de las cuatro potencias aliadas vencedoras de la Segunda Guerra Mundial, Alemania se dividió en cuatro sectores y Berlín como zona especial. Berlín también fue dividida a su vez. De la "zona de ocupación soviética" tanto del país como de Berlín surgió algunos años más tarde la República Democrática Alemana (RDA) cuyos gobernantes harían construir un muro que delimitaba la frontera entre Berlín oriental y Berlín occidental en agosto de 1961. Este muro dividiría la ciudad del 13 de agosto de 1961 hasta el 9 de noviembre de 1989. Se fueron desarrollando dos ciudades y dos sistemas económicos independientes. Berlín oriental se convirtió en la capital de la RDA. Después de grandes manifestaciones y una fuga masiva, el 9 de noviembre de 1989 a los ciudadanos de la RDA se les concedió acceso libre y directo a Berlín Oeste por primera vez en 28 años. Esto supuso la caída del muro.

Mucho arte callejero en la East Side GalleryEl Muro se convirtió en el doloroso símbolo de la guerra fría y de la opresión totalitaria comunista. Con un sistema de doble muro, de cemento y de 5 metros de alto, fue coronado con alambre y vigilado por torretas de vigilancia, nidos de ametralladoras y minas y se extendió a lo largo de 120 kilómetros, separando a la ciudad y rodeando completamente a Berlín occidental. 75.000 personas fueron arrestadas por intentar escapar, 200 resultaron heridas de bala y cerca de 250 fueron asesinadas. Además, miles de ciudadanos fueron juzgados por ayudar a otros a huir.

Durante la separación alemana el muro fue objeto preferido de artistas de graffiti de Berlin occidental, al caer del régimen soviético, la parte oriental también lo utilizó como soporte artístico. En 1990 un sector del muro fue transformado en la mayor galería al aire libre del mundo.

118 artistas de 21 países dieron expresión a sus pensamientos en temas políticos, conceptuales, idealistas y poéticos y crearon una obra única que se extiende 1.316 metros de lo que quedó del muro. La East Side Gallery ha sido declarada monumento nacional 1991. Posee algunos de los graffiti más famosos del muro como por ejemplo el “Bruderkuss” (beso de hermanos) entre Leónidas Breznev y Erich Honecker, jefe todopoderoso y gobernante de la RDA. El ruso Dimitrij Vrubel agregó a su graffiti un poema escrito en ruso que quiere decir “Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este amor mortal”.

También muy auténtica es la de Birgit Kinder que utilizó la imagen del Trabant, famoso coche del pueblo alemán oriental, atravesando el muro el 9 de noviembre en 1989. Todos son sin dudas, protestas, mensajes que dejaron los artistas como memoria de un estado insoportable de la ciudad separada. Por eso los autores luchan desde hace años contra el deterioro de la galería que está en un lamentable abandono.

Para llegar podéis usar el S3,S5,S7,S9 parada Ostbahnhof, al salir de la estación delante del río se ve el muro al frente a la izquierda. En el final del muro nos encontraremos con Warschauer Straße, a la izquierda (subiendo la calle) se encuentra la estación de Warschauer Straße en la que llegan las líneas S3,S5,S7,S9 y U1, para la vuelta.

Nochecita por Under der Linden si hay terracitas, o en la zona de Hackesche Hofe.


Día 4:

Campo de concentración de Sachsenhausen

Está situado a las afueras de Berlín, en Oranienburg. Las comunicaciones hasta llegar a él son fáciles así que es visita obligada. La entrada al campo es gratuita. Nosotros cogimos una audioguía que nos costó 2 euros.

El tren regional que tenéis que coger es el RB12 desde la Alexanderplatz (dirección Templin, Stadt) hasta la estación de Oranienburg (preguntadlo por si acaso). Pero ojo, no creáis que es una parada de metro que se llama Oranienburger St. Tened en cuenta que se sale del mapa y todo y son unos 40 minutos en tren. Una vez llegado a la estación de Oranienburg se puede coger allí mismo el autobús 804 que pasa cada hora y que te deja justo en el Campo de Concentración. La otra alternativa es ir andando durante unos 20 minutos siguiendo las indicaciones. Yo lo hice y no se me hizo pesado, pero era invierno, claro. Por lo visto en verano está todo lleno de gente.


Marina Romero

Comentarios (4)Add Comment
0
julio
enero 18, 2010
Votos: +1
...

impresionante lujo de detalles. gracias

0
fernando
enero 19, 2010
Votos: +1
...

Vaya telita, que profesional... y yo que una vez estuve por allí parece que me perdí lo mejor. Bueno, con la ayuda de tu historia lo tendré más fácil pa la próxima...

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charlie
enero 20, 2010
Votos: +0
...


muy buen itinerario, impresionante

0
Fernando
enero 20, 2010
Votos: +0
alternativo

tras varios días en berlín, decir que no vi ni la mitad. Pero iba más en plan relax. Me encantó navegar con un velero en uno de sus lagos. Muy recomendable. Y es que Berlín además está lleno de grandes parques.

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