Los ‘moules-frites’ te ponen a tono PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Armand Demol   
El restaurante Léon es un clásico de los ‘moules-frites’El que no haya paseado por los callejones del centro de Bruselas, la capital belga, quizás desconozca que sorprenden por su cantidad de restaurantes, todos ellos con una oferta rebosante de productos muy marineros. Entre los nombres que se pueden leer en las cartas está el de moules-frites, uno de sus platos más característicos.

No resulta algo muy extravagante, pero sí que es muy típico de la zona. Efectivamente, nos estamos refiriendo a unos mejillones con patatas fritas. Les cuento una de las recetas más fáciles que se puede prepara en casa para triunfar como si de un Tintín de la vida se tratase. Además hay quien dice que son algo afrodisiacos...

Ingredientes: tres kilos de mejillones pequeños, cien gramos de mantequilla, cuatro chalotas, dos cebollas, medio litro de vino blanco seco, perejil fresco, pimienta y sal. Por supuesto patatas.
Primero se rascan muy bien mientras se lavan los mejillones. Los dejamos apartados. Por otro lado derretimos la mantequilla en una olla grande. Allí mismo sofreímos las chalotas junto a las cebollas bien troceadas. Tampoco hace falta que sea un picado microscópico, más bien que se hagan notar. Añadimos además un poco de sal, otro tanto de pimienta y perejil fresco picado.

Cuando empiece la cebolla a coger color, le echamos los mejillones. Esperamos un poco y le añadimos el vino blanco seca. Removemos bien con todos los ingredientes y tapamos la olla. En cuanto empiece a salir vapor se vuelve mezclar para que se fusionen los sabores.  Tras dos minutos estará en su punto. Los mejillones se abren bastante rápidos.

Se sirven calentitos, con el caldito y acompañados de patatas fritas. Para comerlos se utiliza la cáscara vacía de uno de ellos para poder tomar los otros.

Armand Demol
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