Caldo gallego: haberlo haylo PDF Imprimir E-mail
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España
Una meiga nada aterradora en una fiesta popularPor mucho que las meigas de Galicia den miedo a los no iniciados, en realidad una meiga debe ser por definición una mujer que cura las enfermedades con hierbas y plantas (sabia), o con oraciones (bruxa). Haberlas, haylas. De eso pueden estar seguros, por mucho que no se hayan cruzado con ninguna de ellas. Este tipo de personajes posee una gran habilidad con los peroles a la hora de cocinar sus preparados. Cuentan que los que sean capaces de cogerle el punto de cocción apropiado al caldo gallego valen para meigas. Pueden probar...

El citado caldo gallego es un plato sumamente agradable, incluso en verano. La elaboración es simple, pero hay que tener arte para que la cosa resulte galega cien por cien. Necesitamos lo siguiente para la versión más contundente:

250 gramos de alubias secas, 3 ó 4 patatas harinosas, 200 gramos de jarrete de ternera, 100 más de tocino salado, lo mismo de panceta salada, y de costilla salada, 400 más de berza rizada, grelos o acelgas. Por último, como opcional están 200 gramos de lacón y un chorizo ahumado gallego.

La elaboración es simple: hay que dejar en remojo las alubias una noche, en agua fría. Lo mismo con las carnes saladas y el lacón. Introducimos en una cazuela las carnes saladas bien escurridas y el jarrete de ternera. Añadimos las alubias, el chorizo y las patatas peladas. Se cubre todo con agua y se cuece a fuego lento durante algo más de una hora, espumando de vez en cuando.

A mitad de cocción, esto es importante, se añade la berza o los grelos picados. Ajusta de sal al final, ya que las carnes aportan la suya. Lo suyo es acompañar con un buen pan, algo artesanal de hogaza, nada industrial. Eso no es de meigas.

Beatriz Rodríguez

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