La Maravilla del arcángel san Miguel PDF Imprimir E-mail
El Mont Saint Michel se dibuja en un paisaje nevadoCon permiso de la Torre Eiffel, el Mont Saint Michel es sin género de dudas el mayor icono turístico de Francia. Se trata de una comuna religiosa levantada sobre un promontorio de roca en la costa de la región de la Baja Normandía. El impacto visual de la silueta la primera vez que se observa el perfil del monasterio no tiene precio. Sencillamente se trata de una experiencia única. Groseramente la puede imitar el castillo de un parque temático de Disney, nada más. Y nada menos.

De hecho, es mucho más gratificante esa primera impresión que la llegada al recinto por lo atestado de turistas que suele estar. El encanto se cae. Es el precio que tiene que pagar un monumento por su debida fama. Las calles aledañas que concurren en el llamado edificio de La Maravilla, la iglesia que corona el promontorio, están salpicadas de tiendas de recuerdos de dudoso gusto y de restaurantes con mala relación calidad precio. Es lo que tiene.

El origen del misticismo del lugar se remonta a la mitología celta, puesto que la isla era el lugar donde se suponen iban las almas tras la muerte. Posteriormente, en 708, el obispo de Avranches mandó construir la comuna tras una apartición del arcángel Miguel. Tras la revolución francesa fue utilizado como prisión hasta 1863. Por supuesto, la Unesco lo ha declarado Patrimonio de la Humanidad.

Merece la pena contratar un servicio de guía o al menos una audioguía para La Maravilla. El resto de visitas pueden ser prescindibles. Caras y aportan poco. Una cosa a la que hay que prestarle atención es el aviso de las mareas, ya que las altas cubren parte de la zona de aparcamientos y no es agradable volver y ver el coche de uno por alta mar...  No hay que olvidar que las piedras que se utilizaron para la construcción venían en barca y no por tierra.

Daniel Pinilla

Comentarios (0)Add Comment
Escribir comentario
 
 
corto | largo
 

busy