22 horas a saco en Hidra PDF Imprimir E-mail
Grecia
Escrito por David Navarro   
Una bella perspectiva desde el puerto de HidraTras una odisea para llegar a la isla de Hidra, llega la parte B, averiguar qué ofrece el turismo del municipio. A primera vista el puerto estaba lleno de bares. Pero, ¿qué hacer en 22 horas?

Con todo el tiempo del mundo por delante descubrí un pequeño restaurante donde el dueño había pescado los calamares es misma mañana. Todo el pescado era fresquísimo y la comida superior. Fue muy curioso que  coincidiéramos con la visita de un sacerdote junto un monaguillo que estaba bendiciendo los establecimientos de la isla rociando agua mediante un manojo de hojas que parecían como hierbabuena o menta.
Allí comprobé el carácter amable de los hidriotas y adoptados estacionales. Grandes conversaciones con la mesa de al lado, unos veraneantes ocasionales de la isla y más tarde una cháchara distendida con la dueña del restaurante y otra con un pintor y su mujer. Tras eso no me quedó otra que tomar cervezas en los diferentes bares. El tiempo pasa lento como si el reloj se del mundo se hubiese frenado.

Por la noche fui a un pub que anunciaba con sus carteles unos cócteles muy llamativos. La elección fue magnífica, por el buen ambiente y la gran música. Allí, con la gente que iba no fue difícil hacer amigos. Así que hicimos pandilla con un investigador francés de médulas o algo así, y que andaba con su novia, una chica rubia estadounidense de Beverly Hills, además de un grupo de autóctonos de la isla. Uno de los cuales me comentaba el odio a los españoles, ya que lo detuvieron en Alicante por que llevaba una navaja. La verdad que con la cara de delincuente que tenía no era para menos. Pero al final les caí bien y me llevaron a un bar a reventar de gente local.

Seguí bebiendo y empezaron a poner canciones populares. Muy sorprendido como la gente volcada de alcohol bailaba al más puro estilo tradicional griego. Mientras uno hacía el baile en el centro, el resto en círculo agachado y tocando las palmas. Por supuesto mi sitio era el círculo. Por supuesto me propusieron bailar varias veces, aunque no conseguí lanzarme, y es que no me encontraba con mucho equilibrio en el cuerpo de tanto caipirinha. Así que fue mejor irse a dormir.

Los estrechos callejones son unos de los reclamos hidriotasAl día siguiente, además de domingo coincidió con el día de los Reyes Magos. La misa se emitía a través de megafonía por todo el pueblo.  Me recordaba mucho a los países árabes cuando hacen la oración. Muy sorprendido que el día de Reyes Magos sea tan importante en Grecia, algo que desconocía de la tradición ortodoxa.

Todo concluía y cogí el ferry para Ermioni donde a la llegada hacían una especie de procesión, donde la gente se tiraba a bañarse al mar. Demasiado frio. Mientras en los barcos del puerto ondeaba la bandera nacional y un speaker comentaba la jugada. Tras esto todos se fueron a celebrar el día con las familias dejando desangelado el puerto.

Hidra quedará siempre en mi mente como un sitio para meditar escapándote del mundo, en el que además siempre puedes buscar diversión. Gran combinación.

David Navarro
Comentarios (3)Add Comment
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alex
noviembre 01, 2010
Votos: +1
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he oído que en hidra mucha gente viaja por sus fiestas de moral distraída. no sé si esto es cierto o no...

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David
noviembre 03, 2010
Votos: +0
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ni idea...

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Diego
noviembre 08, 2010
Votos: +1
...

el recurso lingüístico del individuo "yo, yo, yo" hay que mejorarlo. no comparto que sea mejor expresión que el grupal (o en su defecto utilizar la fórmula neutra)

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