El Coliseo como punto de partida para conocer Roma PDF Imprimir E-mail
Italia
Escrito por Marina Romero   
El Coliseo con su iluminación nocturnaAl punto neurálgico de lo que fuera el Imperio Romano se puede llegar hoy en día con el metro, la línea B, parada Coliseo. Nunca Vespasiano se hubiera planteado este medio de transporte para venir a ver un espectáculo de circo. Para quitar las dudas, hablamos de Roma.

Por supuesto lo primero que te encuentras es el Coliseo. Además muy cerca quedan los Foros Imperiales, el arco de Constantino y el de Tito. Un consejo, no pagar por ver los Foros, ya que lo que se paga no merece la pena porque la mayoría se puede ver simplemente paseando por allí. Se puede atravesar la mayor parte de los Foros sin pagar y lo único que se restringe al público es una parte que tampoco es para tanto. Allí dentro, te das cuenta de cómo fue el imperio Romano. Te haces una idea perfecta de cómo eran las urbes, los edificios, las calles, la organización. Todo es una maravilla. Recomiendo llevar una guía de bolsillo como complemento.

Hay otra zona, en la que os alejáis de los foros, donde se encuentra el Circo Máximo, las termas de Caracalla, etc. (Las escenas de las carreras de cuadrigas de Ben Hur se grabaron allí). Esto hay que verlo, es el imperio Romano en estado puro. Muy cerca de allí, hay una iglesia, Santa María in Cosmedin, donde se encuentra la famosa Boca de la Veritá (boca de la verdad). El películas como en vacaciones en Roma o Big, se puede apreciar a los protagonistas probando suerte. Dice la leyenda que si metes la mano en la boca del león y pides un deseo, si eres una persona merecedora se cumplirá y si no, el león de piedra se comerá tu mano. Por cierto, entrad en la iglesia, tiene su encanto. Hay un mosaico de una Virgen precioso; si habéis leído El Último Catón, una de las pruebas se desarrolla en los pasadizos secretos que según la novela, discurren por la planta de esta pequeña iglesia.
 
Volviendo a los foros, cuando los atraveséis desde el Coliseo, llegaréis a unas escaleras, junto al arco di Constantino. Subid una primera parte. Allí, casi escondida, hay una iglesia pequeñita que se llama S.Pietro in Carcere, que es donde se supone que tuvieron encerrado a Pedro antes de crucificarlo. Es sobrecogedor. Luego seguid subiendo. Llegaréis a la plaza del Campidoglio, en la están los Museos Capitolinos (la loba de Rómulo y Remo, si no tenéis tiempo, pasad) y las escaleras que diseñó Miguel Ángel. Una vez más, sabemos por qué es un genio... Éstas dan a la Plaza Venezia, donde se levanta el Monumento a Vittorio Emanuelle, “la tarta” o “la máquina de escribir”, en honor al primer monarca después de la reunificación italiana Víctor Manuel II, muy querido por los italianos. A este monumento lo llaman “el altar de la patria” en homenaje a los soldados muertos. Luego Mussolini reservó este lugar para sus desfiles fascistas y por eso los romanos ahora recelan del lugar.

En la misma plaza, hacia la derecha de espaldas al monumento, veréis la columna de Trajano. Las columnas se construían para que el pueblo pudiera “leer” a través de los dibujitos tallados las batallas (como ésta de Trajano) y cuando la Iglesia se hizo con Roma, mandó colocar un apóstol encima de cada columna de éstas.

Mucha historias en tan poco perímetro, así es Roma.

Marina Romero

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