Letonia
Riga se vuelve el lejano Oeste por las noches PDF Imprimir E-mail

Se suele liar en las pistas del EssentialLetonia es un país de mayoría confesional protestante, gente que premia el trabajo y tras su escisión de la URSS está creciendo sin demasiadas tensiones sociales, o esa pinta tiene. Merece la pena visitar la catedral de Santa María, el mayor templo de los países bálticos, en pleno centro. También está muy chulo ver la cantidad de edificios de estilo art nouveau (me encantan) que hay por todos lados.

Si uno quiere salir de cachondeo, uno de los lugares punteros es 'Essential': tiene unas pocas de pistas de bailes y mucha gente guapa, por llamarla así. Eso sí, de vez en cuando la cosa se va de las manos. La noche que estuve yo volaron sillas en plan bar del oeste y se organizó una tangana bastante en condiciones. A más de uno casi lo sacaron en plan Franco Cardeño de la plaza. De hecho, lo que más me sorprendió es que los porteros, que son tamaño armario todos ellos, dejaron un buen rato que se liara sin intervenir. Incluso algunas de las chavalas que bailaban por la pista seguían haciéndolo mientras otra gente se prometía asesinato a medio metro de distancia. Nadie se inmutó (menos yo, que salí por patas).

Leer más...
 
Un trago de Black Magic para mayor gloria del landismo PDF Imprimir E-mail
Fachada del 'templo' del Black Magic letónSi uno quiere hacer un poco de landismo en Riga (por cierto, qué grande Alfredo Landa, vaya ídolo auténtico) tiene que probar una copita de Black Magic. Se supone, según cuenta la leyenda, que Catalina la Grande estaba enferma y durante una visita a Riga (Letonia) se lo dieron a probar. No se sabe qué mal le afectaba, pero la cosa es que se curó. El listo de turno se quedó con la copla y decidió promocinar el brebaje. El bebedizo en cuestión no se sabe exactamente de qué está hecho, ahí está la gracia, pero la cosa es que si estás en Riga y no lo pruebas se puede decir que no has estado.

Yo fui, evidentemente, uno de los que picó el anzuelo y me tragué el (nada barato por cierto) Black Magic de las narices. Muy bueno, muy bueno no es que esté, la verdad. Tiene cierto regusto a café y está fuertecillo. Como no soy muy cafetero, la cosa fue un poco fracaso. Tampoco emborracha para más inri. Me lo tomé en un establecimiento de lo más típico para hacer aún más el cateto si cabe, con las camareras vestidas con los trajes nacionales y demás.
Leer más...
 
Encerrona en la noche de Riga PDF Imprimir E-mail

Nos encajamos en Riga, una de las capitales de las llamadas repúblicas bálticas (Letonia, claro), a pocas horas del comienzo de la Semana Santa. Sin muchas expectativas creadas y tan sólo alentados por los testimonios de amigos que han vivido un tiempo por esos lares. Al poco rato de haber aterrizado ya asumí que no se trataba de ningún chollo de país, la fortaleza del euro no era tanta allí.

Leer más...