Un trago de Black Magic para mayor gloria del landismo Imprimir
Fachada del 'templo' del Black Magic letónSi uno quiere hacer un poco de landismo en Riga (por cierto, qué grande Alfredo Landa, vaya ídolo auténtico) tiene que probar una copita de Black Magic. Se supone, según cuenta la leyenda, que Catalina la Grande estaba enferma y durante una visita a Riga (Letonia) se lo dieron a probar. No se sabe qué mal le afectaba, pero la cosa es que se curó. El listo de turno se quedó con la copla y decidió promocinar el brebaje. El bebedizo en cuestión no se sabe exactamente de qué está hecho, ahí está la gracia, pero la cosa es que si estás en Riga y no lo pruebas se puede decir que no has estado.

Yo fui, evidentemente, uno de los que picó el anzuelo y me tragué el (nada barato por cierto) Black Magic de las narices. Muy bueno, muy bueno no es que esté, la verdad. Tiene cierto regusto a café y está fuertecillo. Como no soy muy cafetero, la cosa fue un poco fracaso. Tampoco emborracha para más inri. Me lo tomé en un establecimiento de lo más típico para hacer aún más el cateto si cabe, con las camareras vestidas con los trajes nacionales y demás.

Le da a uno la sensación de que el tema es un poco mascarada. Al final resulta divertido por el escenario, pero a toro pasado la verdad es que no es para volverse loco. Se me pone complicado repetir...