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Malmoe: la maravilla de andar por casa PDF Imprimir E-mail
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El Turning Torso, emblema arquitectónico de MalmoeHablar de un día en Suecia puede sonar a escasez, pero sin lugar a dudas es lo suyo cuando se viaja a Copenhague. La tentación está tan a tiro de piedra que resulta casi imposible negarse. En concreto me refiero a Malmö (Malmoe, en español), una pequeña ciudad a menos de 50 kilómetros de la capital danesa, una cómoda media horita en tren.

El lugar es acogedor, muy agradable y fácil de recorrer a pie. En la misma estación de tren se pueden cambiar las coronas danesas por coronas suecas. Una advertencia: en el mismo tren, cuando se entra ya en Suecia, aparece la policía con perros que olfatean los vagones. Seguramente, por si algún pasajero decidió darse primero una vuelta por Christiania… Para llegar se atraviesa el puente de Öresund, de casi 8 kilómetros de longitud. Impresionante la visión se esta obra de ingeniería desde Malmö.
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Estocolmo al sol, esa experiencia PDF Imprimir E-mail
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Una turista se tuesta al sol con Gamla Stan al fondoNunca pensé que echaría de menos mis gafas de sol y de más mi chaleco de cuello vuelto en Estocolmo. La ciudad sueca brillaba durante la última semana de abril. Chicas de metro ochenta se colocaron las minifaldas y ellos, siempre a la última moda, sus gorras y pantalones cortos de diseño. El país de IKEA me ha sorprendido bastante, me ha hecho caer mitos. Se suele decir que los nórdicos son tristes, refugiados del clima en sus casas. Que es el país donde hay más suicidios del mundo. Después de pasar sólo unos días en Stockholm, he comprobado que somos nosotros (los españoles) los que estamos absolutamente equivocados.

Los edificios son grandes ventanales para aprovechar la luz, no hay rejas, los parques son verdes –y no de
asfalto, como aquí- y (esto me ha llegado al alma) las madres tienen 18 meses de permiso maternal. El ritmo del día a día es distinto, más lento, menos vertiginoso. Puedes ver a gente sentada tranquilamente en los parques a esa hora. Nadie grita por encima de 30 decibelios. Es, realmente, una ciudad habitable. Gamla Stan, la ciudad vieja, es una delicia para pasear. Recomiendo absolutamente el itinerario en barco bajo los 17 puentes de la ciudad, porque te haces una idea bastante completa de Estocolmo, por otro lado nada fácil para orientarse.

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