Malmoe: la maravilla de andar por casa PDF Imprimir E-mail
Suecia
El Turning Torso, emblema arquitectónico de MalmoeHablar de un día en Suecia puede sonar a escasez, pero sin lugar a dudas es lo suyo cuando se viaja a Copenhague. La tentación está tan a tiro de piedra que resulta casi imposible negarse. En concreto me refiero a Malmö (Malmoe, en español), una pequeña ciudad a menos de 50 kilómetros de la capital danesa, una cómoda media horita en tren.

El lugar es acogedor, muy agradable y fácil de recorrer a pie. En la misma estación de tren se pueden cambiar las coronas danesas por coronas suecas. Una advertencia: en el mismo tren, cuando se entra ya en Suecia, aparece la policía con perros que olfatean los vagones. Seguramente, por si algún pasajero decidió darse primero una vuelta por Christiania… Para llegar se atraviesa el puente de Öresund, de casi 8 kilómetros de longitud. Impresionante la visión se esta obra de ingeniería desde Malmö.

Nada más salir de la estación de tren se puede coger el autobús 32 (que sale gratis con el billete de tren) para acercarse a alguna de las playas de la ciudad. A la primera se llega en seguida (menos de 10 minutos). Pero que nadie se espere una playa como las españolas. En éstas se mezclan las grandes explanadas de verde con una escasa franja de arena llena de piedras oscuras. Pero merece la pena probar el agua.

No está tan fría como cabría imaginar y, por supuesto, nada salada, ya que hablamos del Mar Báltico. Y, para terminar, una visita al Turning Torso, un rascacielos residencial de 190 metros de altura diseñado por el español Santiago Calatrava.

Beatriz Rodríguez

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