El cine redescubrió la perla del mar Negro PDF Imprimir E-mail
Ucrania
Escrito por David Navarro   
Las escaleras de Potemkin vistas desde su parte inferiorSi se piensa en el Mar Negro ucraniano sale un nombre rápidamente a la mente: Odesa.

En homenaje a la cercana colonia griega de Odessos, la zarina Catalina la Grande fundo Odesa (en femenino en honor a que esta fue tierra de las amazonas), para crear una ciudad portuaria importante para conectar Rusia con el Mediterráneo. La ciudad, repleta de calles amplias y edificios históricos, ofrece un aspecto a una ciudad muy centro europea. Junto al puerto se puede acceder a los puntos más importantes de visita: el museo de la literatura, la catedral, el museo arqueológico, o el museo de la navegación. Sólo ver estos grandes colosos de piedra por fuera merece la pena. Aunque el que más sorprende es el Teatro de la ópera y ballet, simplemente majestuoso.

Al inicio del bulevar Prysmorky se halla la estatua de Pushkin el célebre escritor ruso, que tanto se fascinó por la ciudad más europea de Rusia.  Justo enfrente, la Duma de Odesa con su reloj que cuando suena toca el himno de la ciudad, sacado de la opereta de Dunayévskiy Acacia Blanca.

En el bulevar es agradable pasear y encontrar algunos restos arqueológicos en el camino hasta llegar a la estatua del Duque Richelieu donde está lo más buscado para los turistas, la escalera de Potemkin, antiguamente llamada Primorsky. Pero en honor a la sublevación del acorazado Potemkin, la bautizaron así. De hecho fue la película de Sergéi Eisenstein El acorazado Potemkin, en la que en una escena sale todo el gentío bajando la escalinata despavorida por un ataque de las tropas del zar. De ahí su fama mundial que potenció el cambio de nombre. Estas escaleras tienen una característica, tienen unos diez descansillos que le dan un efecto óptico desde abajo, en las que no se ven ninguna de ellas y da la sensación de que los escalones cada vez son más cortos. Por otro lado si la vez desde arriba no se aprecia ningún escalón, sólo los descansillos. Algunos que llegaban a puerto y veían la escalera pensaban que te subían al cielo. Hay un funicular que permite evitar el recorrido de sus 192 escalones.
Muy cerca se haya la estatua de Catalina la Grande, a pesar de ser la fundadora aún es criticada, sobre todo porque remplazó a la anterior estatua, las más popular, monumento soviético a los soldados sublevados en acorazado Potemkin Tavrichesky.

El teatro de la ópera y ballet con su estilo neobarrocoEn los alrededores de Odesa existen unos lagos salados conocidos como ‘limanes’. Son muchas las propiedades curativas que dan sus barros. Pero la verdad que no me atreví a probarlo, quizás en otra ocasión.  Pero tras conocer la ciudad puedo corroborar el apodo de la ciudad: la perla del Mar Negro.


David Navarro




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