La violencia merma los sentidos PDF Imprimir E-mail
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Unos afroamericanos en un gueto neoyorquino Vivir (a veces, sólo sobrevivir) en zonas marginales donde la violencia está al orden del día hace disminuir la percepción de los menores. Por ejemplo, los niños y jóvenes que han sufrido un asesinato en su barrio ven reducida su capacidad de atender y concentrarse, por lo que obtienen peores resultados en las pruebas de lectura y comprensión verbal. El trasfondo del dato es tremendo y ayuda a comprender mejor el trasfondo vital de muchos pequeños dados a la delincuencia.

Un estudio realizado en EEUU, por la Universidad de Nueva York, donde el problema es especialmente grave porque los homicidios son la primera causa de muerte en los afroamericanos de 15 a 24 años.

Los jóvenes, de entre cinco y 17 años, fueron evaluados durante meses como parte de un programa social llamado Proyecto de Desarrollo Humano en las Familias de Chicago (PHDCN), mientras que los lugares y fechas de los asesinatos cometidos en ese periodo se obtuvieron de la Policía de la ciudad.

Al analizar los resultados de los exámenes junto a los datos policiales, se ha constatado que los jóvenes que residen en una misma zona sacan peores puntuaciones cuando se acaba de cometer un homicidio en su barrio, aunque no hayan sido testigos directos del mismo. Los resultados, tanto en los tests de lectura como en los de destreza verbal, mermaban significativamente si el crimen era reciente, sobre todo si se había producido en la misma semana, aunque se diluían con el tiempo.

Los chicos que habían sido examinados antes de que se produjera un determinado homicidio, o varios meses después del mismo, sacaban mejores puntuaciones que aquéllos que aún se encontraban bajo los efectos traumáticos del mismo.

El estrés, los traumas y el miedo provocan una serie de anomalías como la falta de sueño, ansiedad o déficit de atención y concentración, las cuales, a su vez, reducen las capacidades cognitivas. Los científicos lo han comprobado en numerosas ocasiones, incluso en experimentos con animales. Pero estudiar estos efectos con humanos no es tan fácil. El estar cerca de un homicida no se puede pronosticar.

La conclusión del estudio indica que los homicidios locales recientes tienen un efecto no trivial y agudo en la ejecución de pruebas cognitivas por parte de los niños afroamericanos, que se desvanece a medida que la ventana temporal entre el homicidio y el examen se expande.

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