CCR7 contra la leucemia PDF Imprimir E-mail
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Linfocito T atacando a una célula cancerosaUn estudio publicado recientemente en la revista 'Nature' aporta nuevas claves para conocer los mecanismos genéticos de la leucemia y que ayudará a elevar aún más la cifra de curaciones, situada en el 80% actualmente. La batalla contra la siempre complicada enfermedad apunta al éxito. Ojalá.

El trabajo realizado por Iannis Aifantis y otros por científicos de la Universidad de Nueva York,  ha identificado el mecanismo que permite a las células de la leucemia linfoblástica aguda de células T invadir el sistema nervioso central; una etapa en la que la enfermedad deja de ser tratable. La leucemia es originada por un exceso de producción de glóbulos blancos (linfocitos) en la médula ósea del paciente. Este tipo de cáncer es más frecuente en niños.  Aunque el 80% de los afectados puede recuperarse gracias a un tratamiento de quimio y radioterapia (o trasplante de médula ósea); en algunas ocasiones las células malignas son capaces de invadir el cerebro y la médula espinal, donde las terapias prácticamente carecen de eficacia.

El equipo de Aifantis ha descubierto en un trabajo con ratones que las células tumorales sobreexpresan en su superficie un receptor que les permite atravesar la barrera del sistema nervioso central. Y, lo que es más importante, que es posible desactivar este interruptor para impedir que se alojen en el cerebro o la médula bajo ninguna circunstancia.

La clave está en CCR7, un receptor que se encuentra en la superficie de los linfocitos (las células defensivas del organismo que están afectadas por este tipo de leucemia). En condiciones normales, este elemento es capaz de detectar las señales de emergencia del organismo en caso de inflamación o alguna lesión para acudir y actuar en esa zona. En pacientes con leucemia, sin embargo, se encuentra hiperactivo.

En sus trabajos de laboratorio, el equipo descubrió que los animales con este receptor apagado sobrevivían el doble que el resto de ejemplares, gracias a que sus células tumorales no eran capaces de migrar al cerebro ni a la médula, incluso aunque fuesen capaces de alojarse en otros tejidos del organismo.

En el futuro, sugieren, tal vez podría emplearse este descubrimiento para diseñar terapias capaces de frenar esa reaparición de la leucemia en el sistema nervioso, y que serían una buena alternativa a los tratamientos intensivos y mal tolerados con quimioterapia y radioterapia que se emplean en la actualidad para tratar de evitar esas recaídas.

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