El gen que nos permite beber leche es balcánico PDF Imprimir E-mail
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Beber leche ya no es sólo cosa de niñosMuchas veces cuando bebemos un vaso de leche no llegamos a apreciar la realidad evolutiva y genética que lleva. Hace tan sólo 7.500 años que el ser humano desarrolló un cambio genético que le permitió digerir este alimento más allá de la infancia. Pero la novedad en todo esto es que siempre se había situado el escenario de esa evolución en el norte de Europa, ahora hay pruebas que lo sitúan en los Balcanes (región del noroeste de Hungría y suroeste de Eslovaquia) según publicó recientemente la revista PLoS Computational Biology.

La habilidad para digerir la leche no es universal; de hecho, más de tres cuartas partes de los adultos del planeta no producen la enzima lactasa que permite asimilar el principal azúcar lácteo (la lactosa). Entre los individuos de ancestros europeos este porcentaje es mucho menor y la mayoría de la población sigue produciendo la enzima a lo largo de su vida adulta debido a una mutación del gen de la lactasa que asegura su persistencia.

Esa diferencia genética que nos permite a los europeos beber leche después de la infancia (denominada persistencia de la lactasa) procede del Neolítico, coincidiendo con la aparición de las primeras sociedades ganaderas. Hasta ahora se consideraba que esa alteración se produjo más al norte, por una pura presión natural debida a la falta de sol. Como en los países nórdicos no reciben suficiente luz solar, la principal fuente natural de vitamina D (necesaria para absorber el calcio), tuvieron que compensar esa carencia con otra fuente de calcio, como los lácteos.

Sin embargo el motor de esta selección genética no fue tanto el déficit de vitamina D, como la necesidad de digerir un alimento muy frecuentemente accesible en las primeras comunidades ganaderas (que habían dejado de ser recolectoras ocasionales para establecerse en asentamientos sedentarios). Para su modelo matemático, los investigadores combinaron elementos genéticos (la frecuencia de la mutación del gen de la lactasa), como arqueológicos (restos de vajillas) y sobre las prácticas de agricultura y ganadería del Neolítico.

El cambio genético asociado a la persistencia a la lactasa surgió coincidiendo con la extensión de la cultura de la cerámica de bandas, en el centro y no el norte de Europa, pese a que la tolerancia a la lactosa es superior en los países nórdicos.

La leche se convirtió para ellos en un alimento relativamente constante, rico en proteínas y menos contaminado que las fuentes de agua y por pura selección natural su organismo siguió fabricando lactasa para poder digerirla.

Comentarios (2)Add Comment
0
Rosario
septiembre 08, 2009
Votos: +0
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ahora me explico porque me sienta a veces mal la leche.

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edu
septiembre 14, 2009
Votos: +1
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no suelo beber leche, aunq en los cafe si, muy pocas

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